Archive: marzo, 2010

Ordenadores en las aulas, ¡qué miedo!

Érase una vez un niño pegado a un portátil 24 horas al día…

Ya hace algunas semanas, apoltronado en mi sofá atento a lo que pasa en el mundo mediante el Telenotíces vespre de TV3, una noticia me hace saltar de un bote en medio del comedor. Miro a mi pareja, acostumbrada a estos arranques míos, y le suelto: “¡Cariño! ¡¡Voy a tener trabajo tooooda la vida!!”.

Acababan de anunciar una prueba piloto del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya que consistía en facilitar un ordenador portátil para cada alumno de quinto de primaria (niños de nueve y diez años) durante todo este curso escolar en un colegio de Manresa (si no recuerdo mal).

¡Me gusta! Quiero seguir leyendo »

Kinesio Tape. Técnica global y en movimiento

¿Qué es el Kinesio Tape? ¿Es un medicamento? ¿Qué hacen las vendas? ¿Influyen los colores?

Ya hace varias semanas que he empezado a utilizar el Kinesio Tape en distintos casos y los resultados a nivel general han sido realmente satisfactorios. Al ser una técnica algo desconocida aquí en occidente, y aún más en el campo en el que yo trabajo, la mayoría no deportistas, he detectado varias dudas respecto al tema que me gustaría despejar.

¿Qué es el Kinesio Tape?

Como ya expliqué en Kinesio Tape, una grata sorpresa, Kinesio Tape es un método de vendaje nacido hace unas cuatro décadas en Japón y Corea. La combinación entre las características físicas de la propia venda y la técnica de aplicación que utilicemos, así como la tensión de la venda previa a su colocación, serán determinantes en la consecución de los resultados deseados. Txema Aguirre, gran maestro, lo resume en un sólo número: 185. Con un único vendaje y ocho técnicas de vendaje conseguimos cinco efectos.

¡Me gusta! Quiero seguir leyendo »

La naturaleza humana: concebidos para el movimiento

¿Te has parado a pensar alguna vez el porqué de la estructura del cuerpo humano? ¿Para qué tendremos tantos músculos, tantas articulaciones,…? Habrá algún motivo.

Te propongo un ejercicio de observación y análisis.  Observa estas dos imágenes atentamente, y juntos las analizaremos. ¿De acuerdo?

La primera: un trono Inca. El asiento exclusivo para el rey del momento y su esposa. Robusto y duro. Tallado en piedra de una sola pieza, no tiene ni una parte móvil, es todo uno. Enorme y muy pesado. Su diseñador, su constructor, no pensó ni en un momento en la posibilidad de moverlo algún día. Tenía que ser muy complicado desplazarlo, tanto para él mismo o para el rey, como para algún ladrón al que se le ocurriera robarlo.

La segunda: una silla de despacho. Flexible y “multi-articulada”. El reposacabezas se puede ajustar en altura. El respaldo lumbar puede variar en concavidad para adaptarse mejor a la curvatura del que se siente. La altura del eje central, también regulable, para poder apoyar bien las piernas. Incluso la posición de los reposabrazos se puede modificar. Ligera y fácil de desplazar. Con sus cinco ruedas, estratégicamente posicionadas para facilitar dicho desplazamiento. Así como su peso; aparenta ser bastante ligera. Al menos “algo” más que el trono Inca.

¿Cuáles son las principales diferencias entre las dos? A parte de la comodidad, claro. Una es la movilidad. Mientras el trono es totalmente inmóvil, la silla la subo, la bajo, me balanceo sobre ella y la puedo ajustar a las medidas de quien se vaya a sentar. ¿Cuántas tuercas, bisagras, tornillos, botones, palancas,… tendrá la silla? El trono no tiene ni una. Está clara la funcionalidad de los dos asientos en este sentido ¿no?

¿Y su capacidad de desplazamiento? Por su forma y peso, el trono es casi imposible de desplazar. Necesitaríamos varios hombres para hacerlo. Y acabaría agotados con sólo moverlo unos metros. Pero la silla… casi se mueve sola.

Realmente, los diseñadores de ambos asientos consiguieron su propósito, y cada objeto cumple con su función. ¿Y al ser humano? ¿Quién nos ha hecho así? ¿Quién es nuestro diseñador? La propia Naturaleza, ¿verdad? ¿Y por qué somos así? Nos fabricaría con algún propósito…

Segundo ejercicio, fácil y rápido. Obsérvate. Más o menos flexible, más o menos ligero. Piernas, brazos, una eje central superarticulado. ¿A qué te pareces más? ¿Al trono o a la silla de despacho? En principio (no seas cruel contigo mismo), a la silla, seguro.

Más de 200 huesos y de 600 músculos componen alrededor de tus 360 articulaciones. Yo lo tengo claro. ¿Y tú? La Naturaleza llevó al hombre a ser como es con una única finalidad (mecánicamente hablando): el MOVIMIENTO.

Ahora mismo me planteo si me muevo lo suficiente. O incluso si no me muevo nada, llevándole la contraria a la Naturaleza. Algo arriesgado, porque cuando le llevas la contraria…

¿Qué pasa si no me muevo? ¿Pierdo movilidad? ¿Flexibilidad? ¿Todo funciona bien o ya no me muevo con facilidad? ¿Duele?

Ejercicio ¿sin esfuerzo?

“Ejercicio sin esfuerzo”, el eslogan preferido para publicitar cualquier nueva tendencia o moda en el campo del entrenamiento físico, y lanzado a la caza de todo aquel que no entienda que sin esfuerzo no hay resultados.

El ejercicio físico no deja de ser un mero estímulo. El principal objetivo de cualquier ejercicio o entrenamiento no es más que solicitarle al cuerpo una adaptación para lograr repetir esa misma acción en un futuro de manera más eficiente de como la está ejecutando hoy. Y para que el entrenamiento pueda llegar a estimular a nuestro organismo, como mínimo tiene que cumplir una norma: ESFUERZO.

Si quiero lograr que mi cuerpo se estimule mediante actividad física no tengo otra salida que ponerle en un compromiso. Tengo que dejarle bien claro que quiero lograr un objetivo. Una meta a la que ahora mismo mi cuerpo no puede llegar. Si el cuerpo se ve lo suficientemente capacitado para realizar la acción que le proponemos, no tendrá nada nuevo a lo que adaptarse y no pondrá en marcha ninguno de sus sistemas para lograr un cambio en su funcionamiento.

De esta forma, cuando entreno levantando peso, éste debe ser el suficiente para llegar a un punto de fatiga considerable. El mensaje que mando es “¡Eo! La semana que viene quiero poder levantarlo más fácilmente, ¿de acuerdo?”. Cuando hago ejercicio cardiovascular para quemar algunas calorías, un poco de bici por ejemplo, tiene que ser a un ritmo importante. Sino, ¿cuántas calorías voy a quemar? ¿Cuatro? Y cuando hago un estiramiento o un ejercicio de movilidad tengo que intentar llegar a ciertos límites para que mi cuerpo pueda adaptarse a ese nuevo rango de movilidad, a esa nueva posición. Sino siempre se quedará en la que ya tiene.

Así que, cuando un anuncio te diga “equivale a 3000 abdominales sin esfuerzo” o “tu postura mejorará sin esfuerzo“, no compres; no quiero ni pensar en lo que cuesta hacer tantas abdominales, ni mucho menos los meses de trabajo constante que se necesitan para mejorar un poco una mala postura. Cuando en una revista lees “una dieta que te permite adelgazar 10 kilos en un mes sin esfuerzo“, no sigas leyendo; una dieta comporta un cambio de hábitos y ¿sabes lo que cuesta cambiar un hábito? Y cuando te proponen actividades físicas como el Tai-chi, Pilates o Yoga sin esfuerzo… no existen; cómo se nota que poca gente sabe realmente lo dura que es una seria de Pilates o conseguir hacer perfectamente una sola posición de Yoga.

Por lo tanto, el ejercicio tiene que caracterizarse por un esfuerzo, una fatiga… el estímulo para la adaptación y mejora. Olvídate de cualquier actividad carente de esfuerzo. En el esfuerzo residen los resultados. Y en el esfuerzo se origina el valor de las cosas. ¿Qué valor tiene algo que no te ha costado algo de esfuerzo? Ninguno.

¿Te entregas cuando entrenas? ¿Acabas cansado? ¿O has ido a pasar el rato? Esfuérzate y los resultados llegarán muy pronto.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Este sitio web utiliza cookies únicamente para agilizar tu navegación
Más información sobre cookies