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¿Alguna vez has intentado caminar con un pañuelo en los ojos? ¿Nunca has jugado a tocarte la nariz con el dedo meñique manteniendo los ojos cerrados? ¿Cómo lo consigues si no lo estás viendo?
Puedes hacerlo gracias a la propiocepción, una especie de sexto sentido encargado de transmitir al sistema nervioso central información acerca de la posición y el movimiento que se está dando en tu cuerpo. Es decir, mediante la propiocepción, tu cerebro es capaz de conocer en cada instante cómo está posicionado tu cuerpo respecto al espacio y de qué manera se está moviendo, y todo ello sin la necesidad de tener ninguna referencia visual.
Es por ello que eres capaz de hacer todos esos movimientos con los ojos cerrados, aunque no todo el mundo tiene la misma facilidad para conseguirlo. Pruébalo. Ponte de pie, cierra los ojos e intenta tocar cualquier parte de tu cuerpo solamente con el pulgar de tu mano “buena” (para la mayoría la derecha). Luego con la izquierda. ¿Notas diferencias? Lo normal es que haya una pequeña diferencia, aunque no debería ser notable. Pero la mano que utilizas con más frecuencia seguramente lo hace mejor. La propiocepción se desarrolla.










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