La propiocepción, tu sexto sentido

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¿Alguna vez has intentado caminar con un pañuelo en los ojos? ¿Nunca has jugado a tocarte la nariz con el dedo meñique manteniendo los ojos cerrados? ¿Cómo lo consigues si no lo estás viendo?

Puedes hacerlo gracias a la propiocepción, una especie de sexto sentido encargado de transmitir al sistema nervioso central información acerca de la posición y el movimiento que se está dando en tu cuerpo. Es decir, mediante la propiocepción, tu cerebro es capaz de conocer en cada instante cómo está posicionado tu cuerpo respecto al espacio y de qué manera se está moviendo, y todo ello sin la necesidad de tener ninguna referencia visual.

Es por ello que eres capaz de hacer todos esos movimientos con los ojos cerrados, aunque no todo el mundo tiene la misma facilidad para conseguirlo. Pruébalo. Ponte de pie, cierra los ojos e intenta tocar cualquier parte de tu cuerpo solamente con el pulgar de tu mano “buena” (para la mayoría la derecha). Luego con la izquierda. ¿Notas diferencias? Lo normal es que haya una pequeña diferencia, aunque no debería ser notable. Pero la mano que utilizas con más frecuencia seguramente lo hace mejor. La propiocepción se desarrolla.

¿Qué función tiene la propiocepción?

El cuerpo utiliza este sentido de manera contínua. Nuestra actividad locomotora es extremadamente compleja ya que la mayor parte del tiempo estamos moviéndonos a la vez que nuestros sentidos externos (vista, oído, tacto,…) tienen que estar pendientes de otras cosas. La información que éstos nos proporcionan respecto al movimiento es limitada, pero el cuerpo no puede permitirse el lujo de “fallar” en un momento de estrés físico, sobre todo en situaciones en las que el equilibrio pueda verse mermado. Entonces, el trabajo coordinado del sistema nervioso junto con la propiocepción es crucial.

Su actividad es relevante tanto en el deporte como en la vida cotidiana:

  • Para el deportista, una buena propiocepción aporta un extra en la ejecución del gesto técnico del deporte en cuestión. Un buen apoyo en el chut, una correcta colocación antes del drive, la postura idónea en cada brazada, una recepción segura después de un salto. Está claro que los deportes más propioceptivos son aquellos en los que el deportista cambia de orientación y posición contínuamente. Por ejemplo, la gimnasia deportiva o la natación sincronizada.
  • Para la vida cotidiana, la propiocepción asegura una reacción más rápida en momentos de inestabilidad o de necesidad de movimiento en el que el resto de sentidos no pueden trabajar al 100%. Por ejemplo, por la noche al levantarnos para ir al baño con la luz apagada, o en un momento de frenazo brusco en el autobús.

Se deduce entonces que, aunque no sea la encargadada de mantenerlo, propiocepción y equilibrio están íntimamente ligados. Para permanecer en equilibrio el cuerpo necesita conocer como está posicionado respecto a la fuerza de la gravedad, y así activar unos músculos u otros dependiendo de la información sensitiva que recibe y del movimiento que se quiera realizar.

Cómo se desarrolla

La respuesta, de nuevo, es obvia: moviéndote. Aunque con matices.

Es muy importante mantener una vida activa para tener una buena propiocepción. Pero esta vez no basta con salir a caminar una hora al día (aunque también la hace trabajar). Tu vida física debe estar compuesta por movimientos articulares amplios, es decir, tus articulaciones tienen que moverse en todas sus posibilidades, en todo su rango. De ese modo el cuerpo reconocerá esas posiciones articulares, las mantendrá en su memoria locomotora y podrá reaccionar eficientemente cuando esa posición vuelva a repetirse.

Un ejemplo muy claro lo encontramos en el pie, protagonista de infinidad de ejercicios propioceptivos. Como hemos visto anteriormente, la información que necesitamos para mantenernos erguidos proviene del pie. Si no lo movemos, si siempre caminamos con el pie cubierto, con zapatos rígidos o que incluso modifican la forma y posición natural del pie, la capacidad sensitiva del pie disminuye. Estamos perdiendo propiocepción. Se produce un desequilibrio en el aparato locomotor y somos más propensos a caernos o torcernos un tobillo. Ciertamente podemos llegar a convertirnos en personas algo patosas.

La solución: caminar descalzos, para que el pie se mueva en todo su rango de movilidad y a la vez vuelva a desarrollar sus capacidades sensoriales palpando el suelo, detectando sus cambios de textura, de temperatura,…

Y así para todo nuestro aparato locomotor. Podemos entrenar la propiocepción de mil maneras. Y no se trata de formar un circo cada vez que entrenamos. Pero ejecutar de vez en cuando los ejercicios de nuestra rutina con los ojos cerrados, apoyados sobre un sólo pie, cambiando nuestra superficie de apoyo (utilizando cojines, toallas,…) , puede ayudarnos en el mantenimiento y desarrollo de nuestra propiocepción.

En este sentido es muy interesante trabajar con peso libre (barras, mancuernas) y poleas, ya que no direccionan el movimiento, sino que esa parte corre por cuenta del sistema nervioso. Cuando tú te sientas en una prensa para trabajar tus piernas, sólo podrás moverla en la dirección que la guía del carro de la propia prensa establece. En cambio, ejecutando una sentadilla eres tú el encargado de esa tarea, además de la del propio movimiento. Imagínate lo que puedes llegar a multiplicar ese trabajo neuromuscular si la sentadilla la haces descalzo, cerrando los ojos, sobre una superficie inestable, mientras sujetas un balón medicinal en diferentes posiciones,…

Cuándo entrenar la propiocepción

Parece ser que uno sólo debe entrenarla cuando sale de una lesión o de un estado de inmovilización de larga duración. Está claro que en estos casos es primordial hacer una buena rehabilitación propioceptiva por el riesgo que corres de repetir la lesión.

Pero la respuesta correcta es siempre. Siempre tienes que entrenarla. El sedentarismo y la falta de actividad física también influyen negativamente sobre esta cualidad física. Y la propiocepción también afecta a nuestra postura, a nuestro movimiento. Además, debemos tener en cuenta el aspecto preventivo. Conforme vayas haciéndote mayor, ¿quieres ser ágil, ligero, dinámico? ¿O quieres correr el riesgo de ser torpe, inestable? Hoy día, en cuanto se detecta una disfunción neuronal en una persona mayor, la primera batería de test que se le hace pasar es básicamente propioceptiva.

Por lo tanto, no olvides que todo ejercicio físico, y en especial el propioceptivo, también hace trabajar al cerebro. Esa entrada y salida constante de información sensorial y motora hacia y desde el sistema nervioso central es un ejercicio estupendo para tu mente.

¿Entrenas tu propiocepción? Juega, muévete, estírate. Escucha Tu Cuerpo


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“Olvídate de objetivos y resultados, y disfruta de las consecuencias” Robert Sánchez

11 Comentarios

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  • 24 noviembre, 2010 - 22:56 | Enlace permanente

    Estimado compañero:

    Tengo dos cuestiones.

    1. Puedes explicar por que están estrechamente relacionado el equilibrio con la propiocepción, tal y como pusiste arriba.
    2. Una pregunta: dices que tenemos que entrenar la propiocepcion… Y digo yo: ¿ Como no se entrena o dejamos de entrenarla?

    Atentamente recibe un cordial saludo. Gracias

  • Roberto Sánchez
    25 noviembre, 2010 - 9:56 | Enlace permanente

    Hola Isaac,

    Para responderte a estas dos preguntas utilizaré parte del texto del artículo, en el que creo que ya puedes encontrar algo de respuesta:

    1. Relación equilibrio-propiocepción:
    “aunque no sea la encargadada de mantenerlo, propiocepción y equilibrio están íntimamente ligados. Para permanecer en equilibrio el cuerpo necesita conocer como está posicionado, y así activar unos músculos u otros dependiendo de la información sensitiva que recibe y del movimiento que se quiera realizar.”
    Es decir, el equilibrio no viene dado directamente por la sensibilidad propioceptiva, sino que se origina en el oído interno, mediante la información que recibe el cerebro respecto al movimiento y nivel de un líquido que encontramos en él, la endolinfa. Ahora bien, este equilibrio se ve complementado por información extra que recibe el sistema nervioso central, tanto a nivel externo (vista, tacto,…) como interno (propiocepción). Está claro que sin estos otros “sentidos”, mantener el equilibrio sería aún más complicado.

    2. ¿Cómo no entrenar la propiocepción?
    “La respuesta, de nuevo, es obvia: moviéndote. Aunque con matices.
    Es muy importante mantener una vida activa para tener una buena propiocepción. Pero esta vez no basta con salir a caminar una hora al día (aunque también la hace trabajar).”

    Puede que “entrenar” no fuese la palabra técnica exacta. Quizás sería mejor “desarrollar”. Lógicamente, en cualquier actividad física diaria (caminar, sentarse, comer,… moverse) la propiocepción siempre esta ahí. Pero por otro lado, también cabe decir que cuanto más ejercicio hagamos y cuanto más variado sea éste en tanto a diversidad de movimientos, más desarrollada tendremos nuestra propiocepción. Se trata de un mero ejemplo más de porqué huir del sedentarismo ;-)

    Espero haber respondido a tus dudas.

    Muchas gracias por tu participación Isaac!

    Un saludo

  • Mauricio
    16 febrero, 2011 - 9:50 | Enlace permanente

    muy buen articulo, tengo unas preguntas. ¿la somatognosia es lo mismo o parecido que la propiocepcion?, ¿en que parte especifica del SNC se integra la propiocepcion?

  • Mauricio
    16 febrero, 2011 - 9:52 | Enlace permanente

    Mauricio :
    Su comentario está esperando aprovación
    muy buen articulo, tengo unas preguntas. ¿la somatognosia es lo mismo o parecido que la propiocepcion?, ¿en que parte especifica del SNC se integra la propiocepcion?

    gracias de antemano

  • Roberto Sánchez
    16 febrero, 2011 - 11:55 | Enlace permanente

    Hola Mauricio,

    somatognosia y propiocepción son aspectos distintos, aunque en parte, junto con el sistema vestibular, la somatognosia depende también del sistema propioceptivo. Por lo que tengo entendido, podríamos decir que la somatognosia es la unión de ambos sistemas, configurando de esa manera el esquema corporal que tiene la persona de sí misma.

    Por tu pregunta respecto al SNC, tengo que contestarte honestamente que no lo sé, como inexperto en neurofisiología. De todos modos intentaré investigarlo ;-)

    Muchas gracias por tu lectura.

    Un saludo!!

  • Mauricio
    27 marzo, 2011 - 9:32 | Enlace permanente

    JEJEJE OK gracias por tu respuesta, yo también investigaré y te aviso si lo encuentro.
    Por cierto me parece muy bien la redacción de los artículos de manera que dejas claro lo que quieres explicar y para que cualquiera lo entienda si lo lee con debida atención.
    Coincido con el mensaje que das en este artículo (aún no leo los otros), creo que debido a la sedentarismo hemos perdido muchas habilidades que antes cualquiera desarrollaba, como la propiocepción, ahora es minima en personas sedentarias por lo que son mas propensas a accidentes o a lastimarse (en una situación cotidiana por ej. caminar por la acera) en comparación con las personas con buena propiocepción, ya que reaccionan mejor y más rápido.

    Un saludo igual!!!

  • Joel Sanmartin
    30 mayo, 2011 - 18:58 | Enlace permanente

    Hola roberto

    me ha encantado este articulo y me ha dejado las cosas más claras sobre el sistema propioceptivo.
    Solo una pregunta, Sabes si los enfermos de agorafobia no lo tienen tan desarrolado?
    Es sobre lo que estoy trabajando y dudo entre si se les reduce la actividad o se les desarrolla mal.

    Gracias

  • Roberto Sánchez
    31 mayo, 2011 - 8:38 | Enlace permanente

    Hola Joel,

    La verdad es que no sé si el desarrollo del sistema propioceptivo de un enfermo de agorafobia es o no deficiente desde un punto de vista fisiológico, aunque me atrevería a apostar por el no. Las causas básicas de la agorafobia son de origen emocional por lo que no creo que haya una relación directa. Sin embargo, imagino que el hecho de no ser personas que se muevan demasiado puede comportar indirectamente que su propiocepción esté menos desarrollada que la de una persona sana.

    Muchas gracias por la lectura, Joel

    Un saludo!

  • Juan
    16 abril, 2012 - 10:56 | Enlace permanente

    Hola Roberto,en un trabajo me han pedido pegar una fotografía de actividad propioceptiva corporal y explicar donde se observa. En la fotografía que hay aquí me podrías decir donde se observa esa propiocepción?

  • Roberto Sánchez
    17 abril, 2012 - 6:32 | Enlace permanente

    Hola Juan,

    la pregunta “¿dónde se observa la propiocepción?” en una fotografía es un poco ambigua… En realidad la propiocepción es una cualidad -o incluso algunos la llaman “sentido”- que trabaja constantemente y de manera global -no en una parte concreta del cuerpo-. Otra cosa es que nosotros podamos estimularla más o menos, como en el caso del ejercicio de la fotografía, mediante el ejercicio en una superficies inestable como puede ser un BOSU. Pero el caso es que verse directamente… yo no sé si podría concretar en algo.

    Espero haberte ayudado.

    Saludos!

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