Sedentarismo + estrés: epidemia del siglo XXI

Así es. El cóctel perfecto para que cuerpo y mente se predispongan a todo tipo de disfunciones/enfermedades.

Hace unos días hablaba sobre el origen “desde dentro” de la mayoría de enfermedades que padecemos. Concluía, opinando y conociendo por medio de diferentes estudios, con la idea de que el estilo de vida de un individuo es determinante en las posibilidades que tiene de desarrollar muchas de estas enfermedades tan comunes hoy en día, como hipertensión, fibromialgia, depresión, obesidad, diabetes, artrosis o insomnio; así como disfunciones que no acaban de ser catalogadas como patologías pero que merman la calidad de vida de quienes las sufren, como dolores de cabeza de diversos tipos, tensión muscular, tics nerviosos o problemas intestinales y digestivos. Todo ello puede reducirse a una suma: estrés + sedentarismo.

Empecemos por definir (según wordreference):

  • Estrés: alteración física o psíquica de un individuo por exigir a su cuerpo un rendimiento superior al que puede soportar.
  • Sedentarismo: modo de vida o comportamiento caracterizado por la carencia de agitación o movimiento.

¿Te das cuenta de que en realidad son antónimos? Significan totalmente lo contrario. Estrés se refiere al sobreesfuerzo, a la sobreutilización. Mientras, sedentarismo sugiere estatismo e inmovilidad. Y aunque ambos pueden afectar tanto a cuerpo como a mente, en nuestra sociedad el estrés es eminentemente mental/emocional, mientras que el sedentarismo es claramente físico.

El estrés facilitará la aparición de síntomas psicológicos como ansiedad, tensión o irritabilidad. Además, también tendrá sus consecuencias físicas: dolores de cabeza, digestiones difíciles, estreñimiento/diarrea, rigidez muscular, etc. En definitiva, toda una serie de indicios que nos avisan de que al cerebro, y por consiguiente al sistema nervioso, se le está dando “demasiada caña”.

El sedentarismo provocará una sucesión de desajustes físicos tanto externos como internos (dolores de cabeza, digestiones difíciles, estreñimiento/diarrea, rigidez muscular, etc), los cuales también nos llevan a la posibilidad de sufrir psicológicamente ansiedad, tensión o irritabilidad. Todo ello alertas de que al físico se le esta dando “poca caña”.

Sí, sí. Como ves, las consecuencias del estrés (mental/emocional) y del sedentarismo (físico) son las mismas, aunque cada uno de ellos incida más en su terreno, obviamente. Combinados resultan fatales.

La suma

Es este el problema. Estrés y sedentarismo. Uno me lleva al otro, y el otro me hace regresar al uno. Sumados resultan mortíferos. Me levanto con el tiempo justo para un café. Bajo en ascensor al parking, cojo el coche y me meto en mi caravana diaria entre pitos, obras y algún que otro accidente. Trabajo sentado a destajo, aguantando como puedo la mala leche del jefe que me pide resultados ¡ya!, engullo un bocata en tres minutos y vuelvo al trabajo. Me paso por la academia de inglés, no vaya a quedarme atrás en el mercado laboral. Recojo al niño de clase de piano y llego a casa. Quiere jugar, pero yo no puedo porque me duele la espalda. Voy a por la compra… ¡ah no! que me la traen a casa. Ceno y me tumbo en el sofá.

Y entre toda esta actividad no he hecho más que pensar y pensar en lo que estaba haciendo en ese momento y en lo que tenía que hacer después (mucha caña cerebral), mientras pasaba todo el día sentado o tumbado en el coche, la oficina, el sofá y la cama (poca caña física).

El resultado

Una sociedad enferma. Ansiedad, dolor, nervios, tensión, impaciencia, irritabilidad, baja autoestima, dolencias físicas,… Una serie de síntomas que reflejan el estado crítico en el que nos encontramos. Y lo curioso es que cada uno de nosotros lo sabemos y podemos reconocer nuestros síntomas. Es más, estamos en la era de la información y contamos con infinidad de herramientas que podríamos utilizar para paliar los efectos de esta epidemia.

Pero no reaccionamos. Incluso muchos dicen que no hay salida, que este ritmo de vida es el que es y que es imposible salir de él. Simples justificaciones. ¿Quién marca tu estilo de vida? ¿Tú o la sociedad? Tú eres tu propio responsable.

La hora del cambio

Así que ponte las pilas. Siempre tienes elección. Puedes ser de los que se recrean en lo mal que van las cosas y en lo difícil que es salir del laberinto, para seguir sumando a tu calculadora estrés+sedentarismo+estrés+sedentarismo+estrés+sedentarismo+… O puedes armarte de valor, tomar verdaderamente las riendas de tu vida, y empezar a hacer pequeños cambios que te lleven a vivirla de forma más plena en calidad, y no en cantidad.

¿Estás listo para dar el cambio? ¿Cuáles son los pasos que vas a dar? Escucha Tu Cuerpo

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