Cómo transportar una carga

¿Alguna vez le has prestado atención a la forma en que cargas con un peso? Ya sean las bolsas de la compra, una caja o tu hijo, ¿cuál es la manera más eficiente y segura de llevarlo encima?

Más allá de la higiene postural o de como coger cualquier objeto desde el mismo suelo, un punto clave a la hora de transportar una carga más o menos pesada va a ser el modo en que la sujetemos con las manos (o no) mientras la desplazamos de un lugar a otro. Puedo ver a diario como mucha gente se complica la vida al llevar las bolsas del supermercado, al hacer un traslado,… La eficiencia y prevención de riesgos en el transporte de una carga radica en un simple hecho: lo cercana y equilibrada que se mantenga esa carga respecto al centro de gravedad corporal.

El centro de gravedad del cuerpo humano se localiza, aproximadamente, unos tres o cuatro dedos por debajo del ombligo y unos centímetros por delante de las vértebras lumbares. La posición de nuestro centro de gravedad determinará las fuerzas que tendrán que realizar nuestros músculos para mantener el equilibrio, ya sea cuando nos estamos moviendo o al permanecer quietos y sosteniendo o no una carga.

Mientras el centro de gravedad se mantenga estable en su sitio natural, el cuerpo prácticamente no tiene que hacer ninguna otra fuerza excepto la necesaria para mantenerse erguido, función de la cual se encargan más las fascias -la piel que envuelve nuestro sistema muscular- que los músculos.

Cuando nos movemos, dependiendo de la aceleración con la que lo hagamos, el centro de gravedad se desplaza, por lo que nuestra posición respecto al eje vertical -la gravedad- tiene que cambiar siempre que queramos mantener el equilibrio. Por ejemplo, al correr deprisa cuando se nos escapa el autobús, tendremos que inclinar ligeramente el cuerpo hacia delante y así compensar la fuerza que están haciendo nuestras piernas detrás nuestro mientras nos propulsan. Si mantuviéramos el cuerpo derecho, no podríamos hacer el sprint, incluso corriendo el riesgo de caernos de espaldas. Una vez esa aceleración desaparece y mantenemos un ritmo de carrera contínuo, aunque sea rápido, el centro de gravedad se estabiliza. Entonces sí, tenemos que mantenernos erguidos.

¿Y qué pasa cuando sostenemos una carga? De la misma forma que la aceleración -una fuerza- desplaza el centro de gravedad, una carga -otra fuerza- también lo hace. ¿Cómo lo hace? Es bastante lógico, en el mismo sentido de la carga. ¿Cómo lo compensa mi cuerpo?

Un sencillo ejercicio lo dejará más claro -puedes probarlo-. Si sujeto un peso de 5kg con mi mano derecha enganchada al cuerpo, mi centro de gravedad se desplazará ligeramente hacia la derecha. Ya no estará en el centro del cuerpo, sino desplazado. Los músculos de mi mitad izquierda se contraerán para contrarrestar ese exceso de peso en la mitad derecha. Ahora bien, si separo la mano del cuerpo y coloco esos 5 kg a la altura de mi hombro, con el brazo estirado, mi centro de gravedad todavía se desplazará más hacia la derecha, con lo que mi mitad izquierda todavía tendrá que hacer más fuerza para mantener el equilibrio.

Pequeño inciso: embarazadas y personas con eventración abdominal -es decir, con barriga de embarazada pero sin estarlo-. ¿Qué nos pasa? Al tener más peso de lo normal por delante de nuestro cuerpo, el centro de gravedad se desplaza hacia delante, con lo que nuestra musculatura posterior -dorsal y lumbar- tiene que hacer un sobreesfuerzo enorme para compensar esa sobrecarga.

Conclusión: cuanto más alejado esté el peso que queremos transportar de nuestro centro de gravedad, más pesa para nosotros y más fuerza tendremos que hacer para sujetarlo. Por lo tanto, más difícil será su transporte.

¿Cómo transportar una carga? Seguro que ya sabes la respuesta: lo más cerca y estable posible de tu centro de gravedad; y si no es posible, de la manera más equilibrada posible entre las dos mitades del cuerpo, tanto a nivel frontal (izquierda y derecha), como sagital (de perfil, delante y detrás).

Más ejemplos:

  • El ejemplo más sencillo y más claro: ¿cómo sujetamos a un bebé? Aquí nadie tiene dudas, bien cerca de nuestro cuerpo, ¿verdad? De ese modo, trasportarlo es mucho más cómodo y seguro. ¿Por qué no aplicarlo para el resto de cargas?
  • ¿La compra? Si lo llevas todo en una sola bolsa, habrá una mitad de tu cuerpo que tendrá que hacer la misma fuerza que el peso de la bolsa pero en sentido contrario, y así mantener el equilibrio. Si quieres ponértelo más fácil, tienes dos opciones. La primera, repartir el peso entre dos bolsas. De esa manera vuelves a situar el centro de gravedad en el centro de tu cuerpo, y el transporte se facilita. A mí no acaba de gustarme… Segunda, sujetar la bolsa como a un bebé ;-) Sí sí, tal como lo oyes. Llevátela bien cerca de tu cuerpo, pégala a tu abdomen. Ya verás lo cómodo que es :-)
  • ¿Un caja? Más de lo mismo. Igual que un bebé, enganchada a ti.
  • ¿Y si es una mochila muy pesada? Del mismo modo que intentamos equilibrar la carga cuando llevamos una sola bolsa repartiendo el peso entre izquierda y derecha, ¿por qué no repartir el peso entre delante y detrás? Puedes usar dos mochilas, una en la espalda y otra en el pecho ;-)

¿Tienes claro cómo debes transportar una carga? Si no quieres que sea tarea difícil, incómoda, cansada o incluso peligrosa, pudiendo sobrecargarte o lesionarte, recuerda: cerca y equilibrada respecto a tu centro de gravedad.

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