Niños y pesas

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Primero de todo, desear al lector de Escucha Tu Cuerpo que el nuevo año que acaba de empezar venga cargado de energía y salud para poder seguir disfrutando plenamente de una vida, en parte, física. Además, aprovecho para pedir disculpas por el semi-abandono de este blog durante el mes de diciembre, debido al lanzamiento de mi nuevo blog Una Vida Sencilla (te recomiendo que te des un largo y lento paseo).

Últimamente he recibido alguna consulta, en especial de algunos padres, referente al entrenamiento con pesas en niños y adolescentes. Durante mucho tiempo, el entrenamiento con pesas ha sufrido una especie de represión cuando se relacionaba con estas franjas de edad. Por suerte, los tiempo están cambiando y se empiezan a aplicar técnicas de entrenamiento contra resistencia en niños, una vez demostrados los beneficios que éstas pueden suponer.

Pero más allá de la teoría clásica del entrenamiento, a veces es más útil recurrir a la lógica. Más que nada para reconducir, de una vez por todas, la mala reputación que ha tenido hasta ahora la combinación niños-pesas.

Empezemos por lo básico. ¿Qué es una pesa? Según Wordreference, una pesa es una pieza de diferentes pesos que se utiliza para ejercitar los músculos. Es decir, un objeto, generalmente de hierro, el cual genera una resistencia, gracias a nuestra amiga fuerza de la gravedad, utilizada para desarrollar la fuerza muscular de una persona mediante ciertos ejercicios y movimientos. Ni más ni menos.

Ahora bien, pensando en la típica gimnasia y típicos ejercicios que se hacen durante la práctica de educación física en los colegios y las sesiones de preparación física en las actividades y deportes extraescolares… ¿Qué materiales se utilizan? Gomas elásticas, balones medicinales, cuerdas, el propio cuerpo, etc.

En realidad, todos estos recursos no son más que objetos utilizados como resistencias. Exactamente lo mismo  que una pesa. Incluso el propio cuerpo es una gran pesa a la que toda persona -niña, adolescente o adulta- tiene que sobreponerse en cada acción que realiza -levantarse de la cama, subir y bajar escaleras, sujertarse de la barra del autobús,…-.

Es posible que esa mala reputación que se han ganado las pesas sea por la relación inmediata que solemos guardar entre ellas y el culturismo, pero la realidad es que no sólo un culturista entrena con pesas. Es más, cualquier deportista de cualquier disciplina debe entrenar su fuerza muscular más de una vez por semana. Incluso un corredor de fondo, un ciclista, un nadador,…

Y también fuera del deporte. Las personas mayores que entrenan conmigo hacen pesas. ¿O no necesitarán fuerza para cargar con la compra, jugar con los nietos,…?

Otro conflicto entre pesas y niños es el factor crecimiento. Durante décadas se ha creído que el ejercicio con pesas afectaba negativamente el crecimiento de los niños. Vamos a ver, primero: ¿no hemos quedado en que un niño es una pesa? ¿No se mueve, no se levanta, no se estira, no se encoge? Segundo: antes de generalizar con el término pesa deberíamos hablar de intensidad. Y sí que es cierto que un entrenamiento muscular de elevada intensidad hace aumentar notablemente el tono muscular -la tensión del músculo en reposo-, provocando una fuerza contraria a la dirección natural del crecimiento óseo. Pero cuando hablamos de hacer pesas, ¿estamos concretando el peso con el que entrenamos?

Tengamos sentido común. ¿Qué debe influir más negativamente en el crecimiento y la salud de espalda de un niño? ¿Corretear patio arriba patio abajo con un compañero montado a caballo en su espalda? ¿O hacer una serie de 15 sentadillas sujetando dos pesas de 0,5kg? Al menos al realizar un ejercicio analítico con pesas esta aprendiendo correctamente ciertos patrones motrices, técnicas de movimiento, sensibilidad y propiocepción corporal, etc.

Otro factor a tener en cuenta es el tipo de movimiento que se hace contra cualquier resistencia, ya sea goma, pesa, balón medicinal, etc. Por un lado, intentemos evitar todos los que impliquen una compresión de los discos intervertebrales -cualquier carga vertical de peso-. Pero por otro lado, utilicemos con criterio el entrenamiento contra resistencia con niños como complemento a sus ejercicios y juegos de coordinación y psicomotricidad. También lo necesitan. Incluso existen sistemas de entrenamiento contra resistencia que no sólo no influyen de  forma negativa en el crecimiento del niño, sino que lo favorecen.

Concluyendo. Los niños pueden entrenar con pesas. Podemos añadir perfectamente uno o dos días semanales de entrenamiento con pesas a su práctica habitual de deporte. Las pesas no dejan de ser un recurso más. Utilicémoslas con conocimiento, criterio y sin miedo.

Por cierto, aprovechando el cambio de gobierno autonómico que hemos tenido en Catalunya y las más que probables modificaciones que se produzcan en el sistema educativo, quizás sería un buen momento para plantearse cambios profundos y empezar a darle más importancia a otros campos del ser humano. Tal vez no deberíamos estrujar con tanto raciocinio a los niños, y en cambio buscar más el equilibrio con otros dos aspectos fundamentales de cualquier persona:

  • El físico: los niños necesitan moverse más por favor. Más horas de actividad física. Eduquemos lejos del sedentarismo.
  • Las emociones: los niños necesitan sentir más y pensar menos -en realidad es lo que saben hacer mejor, sentir-. Démosle el tiempo y la importancia que se merece a la inteligencia emocional.

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“Olvídate de objetivos y resultados, y disfruta de las consecuencias” Robert Sánchez

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