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Generalmente, ya sea en libros, artículos, reportajes o incluso yo mismo en este blog, solemos encarar el ejercicio físico hacia un triple objetivo: salud, rendimiento o estética. Es normal que alcanzado este nivel de desarrollo, la sociedad tienda a clasificar y especificar, y el ejercicio físico no podía ser menos. Pero hoy dejaré de lado las clasificaciones. Cada día tengo más claro que, sea cual sea el motivo inicial o aparente por el que uno practica deporte y los resultados concretos que se obtengan en el tratamiento de la causa, en absolutamente todos los casos, siempre que se hagan bien las cosas, el ejercicio físico genera un sentimiento claro y conciso: felicidad.
Después de varios años en la profesión -ahora ya puedo decir que soy veterano
- he compartido con decenas de personas infinidad de horas practicando actividad física. Como decía, cada uno tenía su porqué particular, aunque el fin era el mismo para todos ellos: sentirse bien. Sentirse bien para jugar, andar, saltar, correr, reír, respirar, descansar,… sentirse bien para vivir. Y en eso mismo consiste ser feliz. leer más







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