Criterio saludable

El interés por el deporte, la salud y el bienestar personal está creciendo considerablemente en los últimos años. Una vez hemos reconocido que el camino que seguíamos en cuanto a nuestra salud no era el más adecuado, caracterizado por el sedentarismo, el estrés y los excesos en la alimentación, el interés por encontrar información y soluciones a estos problemas ha aumentado de tal manera que hoy podemos encontrar millares de medios (webs, revistas, blogs, canales de vídeo, programas de TV,…) dedicados a esta temática.

La calidad de esta información puede ser muy diversa. Si tenemos suerte, podemos encontrar una web, por ejemplo, mantenida por un buen equipo de profesionales que intenta ser bastante riguroso en sus contenidos, con explicaciones al detalle y descartando dietas o ejercicios milagro. Sin embargo, por desgracia, también podemos toparnos con un programa de televisión que nos promete los 6 taquitos abdominales en 2 semanas.

Es curioso observar que, cuando hablas con la gente, parece que todo el mundo sabría diferenciar entre una fuente de información fiable y una tomadura de pelo. Aquí todo el mundo lee enciclopedias y nadie se compra la MuscleMag (una revista de culturismo y fitness) o el Ab-Shaper ;-)

Sin embargo, precisamente son los medios que difunden entrenamientos de dos semanas, publicitan fajas-sauna y recomiendan dietas a base de alcachofas los que tienen mayor audiencia. Es normal; no hacen más que garantizar los resultados que todo el mundo desea y lo más rápido posible.

Otro día podemos hablar sobre nuestros deseos y la velocidad con la que queremos conseguirlos, pero hoy quiero insistir en lo necesario que es, más que nunca, un concepto muy concreto y lo que necesitamos para tenerlo:

Criterio

Así es. Tener criterio es algo imprescindible para poder elegir, diferenciar, opinar, o simplemente confirmarse a uno mismo si una idea, un planteamiento o un consejo supera el filtro de tu confianza.

Dos factores serán determinantes en tu nivel de criterio:

  1. Conocimiento: tienes que leer. Lee todo lo que puedas, de unas fuentes y de otras -las buenas y las no tan buenas-. Intenta aprender todo lo que puedas acerca del funcionamiento de tu cuerpo, escucha todas las opiniones (lo más diversas posibles), asienta las bases de tu saber sobre fisiología (no es más que recordar lo que te enseñaron en tu educación básica). No se trata de convertirse en un especialista, pero sí de tener una buena cultura básica acerca de cómo te mueves, cómo respiras, cómo digieres, cómo late tu corazón. Conócete a ti mismo :-)
  2. Experiencia: busca, prueba, inténtalo. Experimenta, desde la prudencia, todo lo que puedas. Por mucho que te expliquen, pasar a la acción es la única manera de aprender. Tú, que escuchas tu cuerpo y sabes que nunca te engaña, podrás averiguar rápidamente si aquello te conviene o no.

Al igual que estos dos factores, también son dos los consejos que quiero darte respecto a la formación de tu criterio saludable:

  1. Te equivocarás. No hay remedio, lo harás. Eso es aprender. Cuanto menos conocimiento y experiencia tienes, más posibilidades de equivocarte. Y eso es buenísimo. El error es lo que guardarás en tu memoria y lo que te ayudará a no volver a tropezar con la misma piedra, para con el tiempo allanar el camino. Yo también me he equivocado un montón de veces, y unas cuantas más que me quedan -así que no te fíes mucho de mí ;-) -.
  2. Abre tu mente. De primeras no descartes nada. Piensa que los grandes descubrimientos han nacido de la soledad y de ideas descabelladas -que se lo digan a Galileo o Copérnico-. Hasta el más sabio, hasta la sociedad entera, puede estar equivocada. No pasa nada; también es parte de ese aprendizaje, aunque a una escala mayor. Por ejemplo, hasta hace unos 25 años se decía que fumar era bueno para la salud. Hoy, sin embargo, todos sabemos que es bastante perjudicial.

Y para acabar, sin perder el hilo del tabaco y abrir la mente, piensa que muchas de nuestras creencias sobre alimentación y ejercicio físico han sido inculcadas a través de nuestra educación y la publicidad, e impulsadas por los gobiernos y las multinacionales, no con la intención de cuidar e informar verazmente al ciudadano, sino a raíz de un maquiavélico interés económico.

Sin más, conócete a ti mismo y experimenta, aprendiendo del error y con una mentalidad abierta -no te aferres a la primera idea que entre en tu cabeza-. De esta manera, conforma un buen criterio, cada vez más sólido. Cuanto más hayas leído y cuanto más hayas probado, más probable será que aciertes en tus elecciones :-)

Escucha tu cuerpo

 

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