La rehabilitación, una pequeña parte de la solución

Algo duele. Intentas descansar unos días, aunque realmente no lo haces. Te pones hielo o la esterilla, cuando te acuerdas. Tomas homeopatía, la que has encontrado en Wikipedia. Incluso te automedicas; el ibuprofeno lo cura todo.

Sigue doliendo. Después de ir a tu bola decides ir al médico. Le explicas lo que te pasa. Él a veces te escucha, otras no. Sea como sea, vuelves a medicarte -esta vez con receta- y con un poco de suerte te manda 10 sesiones de rehabilitación.

Tienes dos opciones:

  1. No confiar. Eres todo un experto y estás convencido de que la rehabilitación no te hará nada. No la harás, ¿para qué?. Y yo insisto, ¿para qué fuiste al médico?
  2. Confías; buena elección :-) Haces todo lo que te ha dicho, cumpliendo con tu medicación y con las sesiones de rehabilitación. Me pongo en el mejor de los casos, en el que todo ha salido bien y te curas. Buenas noticias, pero…

Pasa el tiempo y vuelve a doler :-(

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