Eres lo que quieres ser

O tal vez debería haber dicho: eres lo que te han enseñado a ser, pero puedes ser lo que quieras ser.

Antes de empezar a molestarte quiero recordarte que si quieres seguir disfrutando de este blog deberías liberar tu mente. La mayoría de cosas que quiero compartir contigo van en contra de muchas de tus creencias, y cuando nos tocan una creencia, como mínimo, solemos rechazar la nueva idea, y como máximo, insultamos, condenamos y deseamos quemar en la hoguera al que nos está tirando el dardo del “nuevo y diferente punto de vista” -hoy, ése soy yo-.

¿Has oído hablar de la epigenética?

La epigenética es la parte de la biología encargada de estudiar la interacción entre los genes y el medio ambiente. No soy nadie para describir qué es la epigenética, así que te invito a leer la información que comparte Wikipedia -para este caso es bastante fiable-. Digamos que un organismo, entre ellos el hombre, es un sistema encargado de gestionar información, la cual está formada básicamente por los genes -heredados- y el medio ambiente -en parte, también heredado, por desgracia-.

No quiero profundizar mucho acerca de esta ciencia, pero consideraba muy importante tenerla en cuenta porque, siendo relativamente nueva -se empezó a hablar de ella a mediados del siglo XX-, se ha convertido en un nuevo punto de vista totalmente opuesto al determinismo darwinista y a la física newtoniana, y mucho más cercana a la innovadora y refrescante física cuántica.

Tenemos cierta tendencia, sustentada por una serie de creencias inculcadas a través de nuestra educación, de los medios, de la publicidad y de la medicina -esos “ex-dioses”-, a creer que nuestra salud depende en gran parte de nuestra herencia genética. Si estoy gordo es porque mis padres son gordos. Si tengo varices es porque mi abuela tiene varices. Si mi colesterol sube con facilidad es porque mis genes generan colesterol. Ya dije algo al respecto hace algún tiempo en Predisposición y genética: excusas. Pues bien, nuestros científicos epigenéticos han demostrado y están demostrando que esa creencia y manera de pensar es absolutamente absurda, además de carecer de fundamento científico.

Las conclusiones de la epigenética son que, partiendo de una herencia genética -nadie niega que los genes están ahí-, es el medio ambiente el principal factor que activa o desactiva ciertos genes, a la vez que la enfermedad aparece no por la activación de un único gen -solamente en casos muy concretos, así que ya pueden seguir buscando el gen de la obesidad que, aunque lo encuentren, fracasarán-, sino por la expresión combinada de muchísimos genes a la vez.

Todo ello ha derivado en que la epigenética esté demostrando que, por ejemplo, sólo el 5% del cáncer de mama en la mujer es hereditario, o que sólo el 10% de las patologías coronarias tienen como causa fundamental la genética.

¿Qué es el medio ambiente?

Entonces, si no son los genes, ¿quién narices nos hace enfermar? El Dr. Lipton en su libro La biología de la creencia se dice a sí mismo más de una vez: “Es el ambiente, ¡estúpido!”.

A bote pronto muchos pensamos que el medio ambiente está relacionado con aspectos como la contaminación, la naturaleza, la ecología,… Desaprendamos y redefinamos.

Para la biología, el medio ambiente es todo aquello que está fuera de la membrana celular, en el exterior de la célula. Y esto traducido al ser humano sería todo aquello que está fuera de los genes, absolutamente todo. Por supuesto que esto incluye ese “medio ambiente” del que solemos hablar nosotros, pero también engloba otros factores todavía más importantes como son el estilo de vida, la alimentación, el ejercicio físico y, aunque a muchos les sorprenda, incluso los pensamientos. ¡Sí! ¡Los pensamientos también son medio ambiente! Otro día hablaré del efecto placebo, el efecto nocebo y el poder de la mente en nuestra salud, y en nuestra enfermedad.

Eres lo que quieres ser

Esta es la parte que duele, la que no le gusta escuchar a nadie, y mucho menos reconocer.

Cuidado. Insisto en que nadie niega que existen enfermedades primariamente hereditarias. Así que, si alguien que padece alguna de estas enfermedades de nacimiento o desde muy joven está leyendo, en parte -la parte que implica directamente su enfermedad-, no tiene porqué sentirse aludido. De todos modos, se calcula que sólo el 2% de las enfermedades que padecemos hoy día tienen una causa genética directa.

Atento. Uno no nace; se hace. Es decir, todo lo que te ocurre desde el momento de tu concepción tiene mucha más influencia en ti y en tu salud que tu programa genético, tu ADN.

El primer toque de atención se lo deberían llevar los padres, aunque hoy no quiero entrar en ese terreno.

Lo importante es que entiendas que desde que tu vida depende básicamente de ti mismo, de tu día a día, de tus hábitos, de tu manera de pensar y sentir, etc., eres totalmente responsable de ser quien eres, y esto incluye tu salud y tu enfermedad, tu sobrepeso, tu ansiedad, tu colesterol, tu hipotiroidismo, tu dolor de espalda, tus alergias, tu depresión, tus niveles de azúcar en sangre, tu fuerza, tu entusiasmo,…

Ya lo sé, y ya lo había avisado. Te duele. A mí también me dolió en su momento. Estamos tan acostumbrados y hemos llegado a creer tanto que gran parte de las cosas que nos suceden en la vida son culpa de los demás, del gobierno, de la genética y del Universo que cuando alguien se atreve a decirte que no, que la principal responsabilidad es tuya, como mínimo fastidia un poquito.

Sin embargo yo no veo nada malo en ello. Pensemos bien qué quiere decir todo esto.

Eres dueño de tu vida

¡Que los genes no determinen qué enfermedades vas a padecer, o ni tan sólo que algún día vayas a enfermar, es una gran noticia!

Eso quiere decir que puedes ser lo que quieras ser, y que si decides vivir de manera sana y equilibrada no tienes porqué desarrollar ninguna enfermedad, ni siquiera cuando tienes ahí escondiditos todos los genes que te predisponen a padecer una en particular. Da igual lo que lleves en la mochila genética. Lo que importa es lo que hagas con esa mochila.

Ser totalmente responsable de tu vida es la oportunidad de vivir la vida como realmente quieras vivirla, porque en el fondo eres tú quien está eligiendo vivir en la salud o vivir en la enfermedad. Y yo no conozco a mucha gente que prefiera vivir enfermo. Bueno, sí que la conozco, aunque eso sí es culpa de su educación. Y ése es otro tema.

Y ahora hablo en primera persona, porque me lo digo a mí mismo y porque me gustaría que te lo dijeras a ti mismo. Ha llegado el momento de desaprender, como últimamente aconsejan los expertos en inteligencia emocional. Ha llegado la hora de dejar atrás viejas creencias que me limitan, me condenan a agachar la cabeza ante un destino aparentemente ya escrito y a resignarme tras el “esto es lo que hay” acompañado de una caja de pastillas para dormir mejor. Ha llegado el día de levantar la cabeza, crear y creer de una nueva manera, tomar las riendas de mi vida aceptando y asumiendo mi responsabilidad, y así por fin ser quien quiero ser, una persona sana y feliz.

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Olvídate de todo lo que acabas de leer. Seguramente ahora mismo pienso totalmente diferente.