Archive: febrero, 2012

La peor manera de medir tu bienestar: los números

Si hay algo de lo que prácticamente nadie se escapa es de esa manía que tenemos de medirlo todo. Parece que todos los ámbitos de nuestra vida vienen acompañados siempre de un número. Cuánto ganas, cuántos caballos tiene tu coche, cuántos metros tiene tu piso, cuántos amigos tienes en Facebook,… Los números nos ayudan a marcar unas referencias y un valor, aunque desgraciadamente en muchas ocasiones también nos inviten a compararnos y propiciar cierta insatisfacción.

La salud y el bienestar no son una excepción. Cuánto mides, cuánto pesas, cuántos años tienes, cuánto mide tu cintura, cuánta materia grasa contiene tu cuerpo, de cuántas calorías consta tu dieta, cuánto colesterol tienes en sangre, a qué temperatura estás, cuál es tu presión arterial, cuál es tu frecuencia cardiaca en reposo, cuánto corres, cuánto nadas, cuánto peso levantas en el gimnasio, cuántos días entrenas, cuántas comidas haces al día, etc.

Desde aquí hoy quiero advertir que, como en otros aspectos de la vida, tal vez los números no sean la mejor manera de medir nuestra salud y bienestar, ya que la mayoría de veces no son nada representativos, además de ser en otras tantas ocasiones muy manipulables. Por supuesto que los números son útiles y en según qué casos hasta pueden salvarte la vida, así que tampoco invito a repudiarlos. Pero sí a no aferrarse a ellos y tenerlos como la referencia principal de nuestra salud y bienestar.

Un ejemplo claro es el IMC, el índice de masa corporal, una relación entre el peso y la altura de un individuo (kg/m2), según el cual puedes considerar que te encuentras:

¡Me gusta! Quiero seguir leyendo »

102 incoherencias naturales

Seguro que se me ha pasado por alto alguna, pero creo que éstas son las incoherencias naturales más importantes de nuestro día a día. Por supuesto que cada una de ellas tendrá su explicación en su debido momento. Algunas ya son conocidas, aunque poca gente haga algo para cambiarlas realmente. Otras te sorprenderán, ya que contradicen los consejos y recomendaciones de nuestros gobiernos y autoridades sanitarias y nuestros dogmas más sagrados sobre salud, alimentación y ejercicio físico. Y otras te sonarán repetitivas, y lo son expresamente. Están ahí simplemente para hacer énfasis sobre algunos aspectos.

Si buscas el lado positivo, la solución a estas incoherencias, es decir, la coherencia, simplemente cambia al contrario de cada frase :-)

Espero que disfrutes de nuestra incoherencia natural -sarcásticamente, claro- ;-)

ESTILO DE VIDA

1.- No escuchar las sensanciones del cuerpo.

2.- Silenciar el dolor y no tratarlo.

3.- Cronificar el estrés.

¡Me gusta! Quiero seguir leyendo »

Contrarrestando las incoherencias naturales

Ya vimos hace unos días que, digan lo que digan la ciencia -aunque ésta también pueda servir para explicar “científicamente” algunas cosas- y los medios de comunicación, existe una ley suprema a cualquier razonamiento, el verdadero sentido común: la coherencia natural.

Tanto desde nuestra herencia cultural como desde los medios y la publicidad, muchas creencias antinaturales han sido cristalizadas en nuestros hábitos, y negarlas e incluso hacer lo contrario a lo que dictaminan te convierten en un bicho raro. Sin embargo, una vez te paras a mirar el proceder de la naturaleza te das cuenta de que gran parte de nuestras costumbres son absolutamente incoherentes.

No voy a debatir los intereses intencionados -o no- de dicha instauración de creencias y verdades absolutas, aunque la mayoría tengan fines comerciales o sean fruto del egocentrismo de personajes como el Dr. Ancel Keys, creador de la Dieta Mediterránea, pero sí insistir en la importancia de pararse un momento, volver a observar la naturaleza y tener la suficiente conciencia y coraje como para cambiar todo aquello que no es coherente con ella, recuperando de esa manera la salud y el bienestar.

También puede decir misa la ciencia, muchas veces imprecisa y equivocada -como es natural en todos nosotros-, y otras tantas manipulada. Hace no más de 30 años fumar era bueno para la salud, aunque nada más pones en la cara de cualquier animal un palito que echa humo y apesta le den ganas de toser -algo así como rechazar-. Tampoco hace más de 5 que la yema del huevo incrementaba los niveles de colesterol en sangre y se recomendaba separarla de la clara, cuando a ningún animal se le ocurre separar la yema de la clara al comerse uno -ni tan sólo saben lo que es una yema y una clara-. Hoy el fumador está casi condenado a la hoguera por parte de gobiernos y medicina -curiosamente uno de los sectores que cuenta con más fumadores-. Hoy la yema del huevo ya no sólo no incrementa los niveles de LDL, el “colesterol malo” -aunque pronto veremos que no lo es tanto-, sino que lo hace disminuir.

¿A quién creer entonces? Sólo hay una fuente fiable. Alguien que sabe más que el hombre, a la vez que no necesita demostrar nada a nadie. Alguien mucho más grande y poderoso que la humanidad. Sólo ella: la naturaleza.

¡Me gusta! Quiero seguir leyendo »

Las causas de nuestra enfermedad

No quería hacerlo, pero frente a la insistencia y la enorme cantidad de preguntas de muchos de vosotros, cavernícolas, he decidido dar un adelanto, aunque lógicamente detrás de todo lo que voy a decir todavía faltan semanas y semanas de razones y explicaciones.

Como vengo comentando estos días, el estilo de vida, alimentación y actividad física que hemos heredado de los primeros agricultores no favorecen nada a nuestra salud y bienestar.

Todos los errores que estamos cometiendo tienen un denominador común: la incoherencia natural.

Hoy comparto las que creo que son las principales causas de enfermedad de nuestra sociedad moderna. No son todas, sino solamente las más importantes. Entre ellas están el estrés crónico, consumir cereales, comer sin hambre, hacer ejercicio cardiovascular de intensidad sostenida, no dormir lo suficiente, etc.

¿Damos un repaso a estas causas?

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
Este sitio web utiliza cookies únicamente para agilizar tu navegación
Más información sobre cookies