El resultado de la revolución agrícola: el agricultor

(Ni tú ni yo. No hablo ni de ti ni de mí. O sí. No te tomes esto como algo personal.)

Hablando sobre salud y bienestar, la revolución agrícola de hace 10.000 años supuso un paso atrás para la humanidad. Al hombre le precedían 2,5 millones de años de una vida marcada por la sorpresa y la aventura, el respeto de los ritmos biológicos, la actividad física, la alimentación basada en los productos de la caza y la recolección, la riqueza de sus relaciones sociales, el ocio y el descanso.

Probablemente gracias a su capacidad para prever el futuro y empujado por el miedo a la incertidumbre del mañana y a la dependencia de los cambios climáticos, el hombre abandonó la sabana y las cavernas para asentarse en los valles, cerca de los ríos, el agua y la vida, y así empezar a cultivar, dejando atrás el nomadismo para dar paso a las comunidades sedentarias. Fue el inicio de la cultura del excedente, la agricultura, y posiblemente también el de la propiedad privada y las primeras formas de capitalismo, gobiernos y patriarcado, relegando a la mujer a un segundo lugar en la vida social y dedicándose ésta, hasta el momento recolectora y participante activa de la sociedad, únicamente a la maternidad intensiva -de ahí el aumento de la densidad de población-.

Todo este proceso, que según la zona del planeta ocurrió hace entre 10.000 y 7.000 años, provocó una serie de modificaciones en el comportamiento, las costumbres, las creencias, el estilo de vida, la alimentación y la actividad física del ser humano, los cuales resultaron eficaces para favorecer el crecimiento de la población humana, pero que dieron pie al desequilibrio ecológico que hoy día vivimos, así como a una serie de modificaciones culturales, sociales, biológicas y fisiológicas que han mermado notablemente el bienestar del que gozaba el hombre de las cavernas.

¿Qué hacía el agricultor?

El agricultor, básicamente, trabajaba. El tiempo, marcado por el ritmo circadiano, no varió, y los días seguían durando 24 horas. Sin embargo, el hombre empezó a dedicar mucho más tiempo a trabajar, por lo que dedicaba menos horas a las relaciones sociales, el ocio, el juego y especialmente el descanso. Son los primeros indicios de “estrés sostenido en el tiempo”, cosa que por supuesto provocó una disminución de su bienestar.

¿Qué comía el agricultor?

Poco a poco abandonó la caza, y algo menos la recolección, y empezó a domesticar y consumir cereales y legumbres. Sin embargo su aparato digestivo no estaba preparado para digerirlos, de ahí que antes debiera remojarlos, cocerlos o molerlos. Aún siendo aparentemente digeribles -siendo hoy día digerible el almidón pero no el gluten, por ejemplo-, el proceso final de la digestión, la asimilación intestinal, nunca fue eficaz, y la alimentación basada en cereales y legumbres provocó ciertos problemas de salud en los individuos, como por ejemplo la aparición de enfermedades autoinmunes y la desmineralización de sus huesos. Según la mayoría de antropólogos la revolución agrícola significó una reducción de la variedad de la dieta humana.

¿Cómo y cuánto se movía un agricultor?

Si hablamos del movimiento como desplazamiento, definitivamente mucho menos que aquel cavernícola que caminaba entre 15 y 20 kilómetros diarios. Al abandonar la caza y recolección, el hombre comenzó a sumergirse en el sedentarismo físico que hoy nos está castigando.

De todos modos, más que sedentario, el agricultor de hace 7.000 años se transformó en una máquina de movimientos repetitivos, de larga duración y de baja intensidad. Es decir, esfuerzo físico moderado durante largos periodos, algo para lo que pocos seres vivos del planeta están preparados, y mucho menos el hombre, lo cual también provocó cambios en su morfología músculo-esquelética.

Además, el agricultor cambió la postura predominante del cavernícola, erguida y con la vista la frente, para pasar la mayor parte del tiempo curvado y con la vista al suelo.

La conversión: de cazador-recolector a agricultor

Estos cambios tan bruscos en su estilo de vida -recordemos que para la evolución unas pocas décadas o siglos es muy poco tiempo- convirtieron al hombre en un individuo fisiológicamente desequilibrado y enfermo.

Todavía no detallaré las causas, pero sí algunas diferencias significativas que aparecen en los restos encontrados de agricultores respecto a los cazadores-recolectores:

  • Disminución de la estatura. El hombre pierde entre 15 y 20 cm. de estatura.
  • Deterioro del esqueleto. Al igual que en su longitud, los huesos del agricultor pierden grosor y densidad, lo que da lugar a malformaciones óseas, así como a enfermedades óseas degenerativas hasta enconces prácticamente inexistentes como artrosis, osteoporosis y caries dental -el cazador presenta de 0 a 1 caries por persona, mientras el agricultor presenta 7 por individuo-.
  • Pérdida de masa muscular, resultado de la pérdida de masa ósea y de la reducción de la actividad física de alta intensidad y de una dieta baja en proteínas de origen animal.
  • Aumento de la tasa de mortalidad infantil, especialmente entre los dos y cuatro años debido a la malnutrición.
  • Disminución de la esperanza de vida y de la longevidad potencial.
  • Aumento de la velocidad de envejecimiento.
  • Disminución de las cantidades corporales de hierro, calcio y otros minerales, al contrario del cazador-recolector, el cual apenas mostraba deficiencias en este sentido.

¿Qué ocurrió?

Como hemos visto, en unos pocos siglos el hombre pasó de ser un individuo fuerte, atlético, alto, enérgico y sano a convertirse en un ser enfermo, con malformaciones óseas, físicamente débil, de corta estatura y más pendiente del trabajo que de sus relaciones sociales y el descanso.

¿Qué ocasionó estos cambios? ¿Por qué  empeoró tanto el estado del esqueleto del cazador-recolector al convertirse en agricultor? ¿Qué provocó aquella disminución de su salud y bienestar?

Pronto lo veremos ;-)

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