Copiar y mejorar a los que tienen éxito

En alguno de mis posts anteriores ya he mencionado esta idea. Si uno lee algún libro de emprendimiento o de desarrollo personal verá que uno de los consejos más utilizados por los gurús de este mundillo es: copia a quien tiene éxito, haz lo mismo que hace él, y después mejóralo.

Como sugería Sean Croxton en su blog hace algún tiempo, “si queremos gozar de una buena salud, estar en forma, comer adecuadamente, mantener un peso adecuado y disfrutar de cierto bienestar, ¿por qué no hacer lo mismo que hacen las personas más sanas del mundo?”. Yo añadiría ¿y por qué no mejorarlo?

Es en este punto donde convergen la vida del pasado, la del cavernícola, y la del presente, la del homo digitalis ;-)

Ya vimos como las personas que realmente gozan de mayor salud en estos momentos en todo el planeta son aquellos que han permanecido aislados del desarrollo industrial, la química y el consumismo. No padecen diabetes, cardiopatías, osteoporosis, depresión, celiaquía o Alzheimer. Son los habitantes de pequeñas islas del Pacífico y el Índico y de algunas tribus del Amazonas y del centro de África. Viven, comen y se mueven prácticamente igual que los hombres del Paleolítico.

Así que, siguiendo el consejo de aquellos gurús, si queremos vivir sin todas esas enfermedades crónicas modernas, tal vez sería suficiente con copiar los hábitos de estos pueblos todavía hoy paleolíticos. De hecho, desde hace ya unos años, el Dr. Cordain, uno de los precursores de la paleodieta, está obteniendo resultados realmente satisfactorios en todos sus experimentos basados simplemente en esa “copia” de la alimentación de nuestros ancestros.

Sin embargo, no podemos taparnos los ojos antes la evidencia de que:

  • Por un lado, algo que muchos todavía no comprenden, como cualquier otro ser vivo o incluso más que el resto, el hombre está aquí para evolucionar todavía más hacia la perfección económica de la supervivencia. El caso es que durante los últimos 10.000 años, desde un punto de vista biológico, el hombre ha conseguido economizar al máximo su energía individual hasta poder sobrevivir tranquilamente sin necesidad de levantarse del sofá. Claro está que esa energía debe salir de algún otro lado, como son los combustibles fósiles o los cereales, lo cual está devastando el planeta. Pero ese es otro tema. Por mi parte estoy convencido de que el hombre seguirá ese camino, como mínimo hasta poder mantener esa economía individual pero sin desequilibrar energéticamente la Tierra, al contrario de como lo está haciendo hoy. Si esto no cambia, ya lo comenté, el hombre se extinguirá.
  • Por otro lado, algo que nos toca más de cerca. La realidad de hoy día no es la del Paleolítico. No vivimos en la sabana. De momento, la mayoría de nosotros todos los días tenemos que levantarnos, llevar a los niños al colegio, ir a trabajar, hacer la compra, limpiar en casa, quedar con los amigos, ir al cine y pagar nuestros impuestos. Y esto es algo que tampoco tiene pinta de cambiar mucho a corto plazo.

Entonces, ¿podemos pretender simplemente copiar el estilo de vida, la alimentación y la actividad física que practicaban nuestros ancestros, o incluso las comunidades más sanas del mundo que todavía hoy habitan en el planeta?

Por supuesto que no. Nuestra realidad es distinta. Aunque lo que sí podemos hacer es copiarlo y mejorarlo.

Porque no podemos negar que en algunos aspectos, desde que abandonamos las selvas, nuestra vida ha mejorado. Ya no tenemos que estar todo el día atentos por si se acerca un león, podemos curar la mayoría de enfermedades infecciosas y tenemos la nevera llena. Podemos confiar en no tener que estar enganchados a nuestros hijos las 24 horas del día y aún así ellos sobrevivir, crecer y algún día seguir el camino que quieran tomar. Podemos comunicarnos a tiempo real con personas que están a miles de kilómetros e incluso soñar con vivir en otro planeta algún día.

No hace falta renunciar a todo eso, aunque sí restablecer cierta coherencia -de eso va mi otro blog, una vida sencilla-. Por lo tanto, podemos copiar ciertas costumbres y conductas del pasado, las cuales nos devolverán la salud y el bienestar, y mejorarlas con nuestros avances tecnológicos del presente y el futuro.

El Bienestar Cavernícola que propongo no es un paso atrás en nuestra vida o nuestra evolución, sino solamente en algunos aspectos como son la dieta o la práctica de ejercicio.

Hace unos días mi amiga twittera Sandra de amalur-zen me regalaba esta cita de Alessandro Mazoni, muy acorde a mi mensaje de hoy: “No siempre lo posterior a un momento determinado significa progreso”.

¿Listo para copiar y mejorar el estilo de vida de las cavernas?

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