El director general de tu cuerpo: el sistema nervioso

(Ni tú ni yo. No hablo ni de ti ni de mí. O sí. No te tomes esto como algo personal.)

Antes de seguir con esta aventura paleolítica, con tal de comprender cómo influyen en nuestro cuerpo la alimentación, la actividad física, el estilo de vida y el estado emocional, debemos conocer quién es el encargado de gobernar, regular y gestionar las funciones de nuestro organismo. Si comparamos nuestro cuerpo con el funcionamiento de cualquier empresa podemos afirmar que la dirección de éste recae básicamente en dos personajes y en la eficacia del trabajo en equipo entre ambos:

  • El director general: el sistema nervioso.
  • El director ejecutivo: el sistema endocrino.

Hoy es el turno de conocer un poco más el primero, sin pretender profundizar en el análisis de dicho sistema ni en la división de funciones según su situación o actividad -sistema nervioso central, periférico, somático, autónomo, etc-.

Podríamos resumir las funciones de nuestro sistema nervioso en una única acción: gestionar información.

Así, como cualquier director general, el sistema nervioso se encarga de controlar y coordinar toda la información que fluye a través de nuestro cuerpo, la cual podemos dividir en tres grupos, administrada por tres departamentos diferenciados:

  1. La información que recibe nuestro cuerpo, gestionada por el sistema nervioso aferente mediante ciertos receptores. Dicha información puede proceder del exterior, como por ejemplo son el color de lo que vemos, el sabor de lo que comemos, la intensidad del sonido que escuchamos, la textura de lo que tocamos, etc., y a la vez también del interior, advirtiéndonos del dolor de una inflamación, de una mala digestión, de un aumento de temperatura corporal, etc.
  2. La información que integramos en nuestro cuerpo, gestionada por el sistema de asociación, el cual repercute directamente sobre nuestra memoria y sobre las adaptaciones de nuestro organismo al medio ambiente.
  3. La información que emitimos hacia el exterior, gestionada por el sistema eferente, a través del cual enviamos órdenes hacia el exterior como respuesta a la información que habíamos recibido e integrado anteriormente.

El funcionamiento adecuado del sistema nervioso depende proporcionalmente de la eficacia en la gestión de la información de los tres subsistemas, pero especialmente de la influencia de la información que recibe éste, la cual insisto en que puede proceder de distintos “lugares”, tanto externos como internos. El resto de procesos, nuestras respuestas, lo que finalmente hacemos y somos o cómo expresamos fuera lo que nos ocurre por dentro, no son más que reacciones a esa gestión de información.

Por un lado es fácil comprender que lo que comemos, dormimos, trabajamos o nos movemos influyen directamente sobre nuestro sistema nervioso. Toda esa actividad externa no deja de ser información traducida en señales químicas y eléctricas que determinarán ciertas resoluciones por parte de nuestro organismo.

Pero por otro lado no menos importante podemos diferenciar un tipo de información interna que también percibirá nuestro sistema nervioso y que precisará de ciertas respuestas, la cual viene definida por nuestros pensamientos y emociones, traducidos de igual manera en señales químicas y eléctricas.

Por tanto, si lo que queremos es regular y restablecer el equilibrio de nuestro sistema nervioso con tal de asegurar nuestra salud y bienestar o de recuperarlos en caso de déficit, será tan importante revisar lo que viene de fuera -alimentación, ejercicio, estilo de vida- como lo que viene de dentro -pensamientos y emociones-.

No debemos olvidar que mano a mano con nuestro director general, el sistema nervioso, está trabajando sin cesar nuestro director ejecutivo, el sistema endocrino, el cual regulará la mayoría de funciones de nuestro organismo a través de la secreción hormonal según esa información que el sistema nervioso esté administrando.

Esto es sólo mi opinión, que cambia constantemente. No me creas. Crea la tuya.

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