Los 10 mandamientos de una vida natural, por Mark Sisson

Mark Sisson es uno de mis paleo-autores favoritos al que suelo hacer referencia. Tal vez es el blogger que mejor ha sabido tratar en conjunto temas tan íntimamente relacionados como la dieta, el ejercicio físico, el sueño y la realización personal.

Empezamos nueva temporada después de unas largas vacaciones y no encontraba mejor manera de hacerlo que compartiendo las 10 leyes de The Primal Blueprint, el decálogo con el que Sisson resume su filosofía de vida y que puede servir de idea general en torno a los cambios de estilo de vida que vengo y seguiré proponiendo en este blog.

Ley 1: Come plantas y animales

Con eso basta. Comiendo plantas y animales obtendrás las proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales y otros nutrientes necesarios para mantenerte con vida, conservar tus funciones cerebrales, tener una buena salud y abastecer tu sistema inmunitario. Es lo que te ofrecería la naturaleza. ¿Para qué nada más?

Y no sólo el qué, sino el cuándo, que debe ser esporádicamente. Así ocurriría en un entorno natural, y no artificial como el nuestro. Tal vez con comer una o dos veces al día es suficiente, y siempre alimentos de temporada.

La naturaleza siempre ofrece el alimento preciso en el momento, condición y cantidad perfectos.

Ley 2: Evita venenos

La habilidad del hombre por explotar cada rincón del planeta y manipular a su entojo sus recursos ha desembocado en un consumo de alimentos de lo más variopinto, la mayoría de los cuales están intoxicados a base de químicos y fármacos. Dichas toxinas afectan negativamente a la expresión genética y el funcionamiento normal de nuestro organismo.

Los venenos más dañinos para nuestro cuerpo son los alimentos procesados procedentes del cultivo de cereales, tales como trigo, arroz y maíz, y sus productos derivados como pan, pasta, cereales empaquetados, crackers, snacks, tortitas, crepes, bollerías, etc., así como también las legumbres.

El consumo de cereales, legumbres y sus derivados provoca un considerable desajuste en la secreción de insulina, lo que desencadena un torrente de desequilibrios hormonales que facilitan la aparición y desarrollo de las enfermedades de la civilización -y el síndrome metabólico-, además de un provocar cuantiosos daños de nuestro intestino, la sede central de nuestro sistema inmunitario.

Estos venenos tienen un color: el blanco (azúcar, harina y sal).

Ley 3: Muévete con frecuencia y a un ritmo lento

O lo que es lo mismo, mantén una vida físicamente activa pero ni mucho menos extremadamente activa (olvídate de dos horas de gimnasio o 1 hora diaria de Cardio Crónico).

Ya desarrollé esta ley en este post.

Ley 4: Levanta objetos pesados

Uno de los complementos a esa vida físicamente activa: el desarrollo de la fuerza. Lanza, levanta, estira, transporta, salta, escala,… ¡Haz fuerza!

Cabe recalcar que a la hora de practicar actividad física, en este sentido, lo mejor es optar por ejercicios globales tales como sentadillas, dominadas, fondos, pesos muertos, etc. El trabajo analítico no hace mucho por tu salud. No eres un robot.

Ley 5: Esprinta de vez en cuando

La tercera ley física que, sumada a la anterior, conforman el entrenamiento interválico de alta intensidad. No debe ser ni largo ni frecuente, sino breve y puntual. Pero tu cuerpo está diseñado para ello y necesita, de vez en cuando, de estímulos realmente extremos.

Ley 6: Duerme

Duerme y huye de la luz artificial. Adapta tus horarios al ciclo circadiano. Y si el Sol dice que en verano debes dormir unas 8 horas y que en invierno puedes dormir hasta 12 será por algo. Duerme lo que toque dormir en cada estación del año.

Como en el resto de seres vivos, la luz participa en todas nuestras funciones metabólicas. Por desgracia, el cuerpo no sabe diferenciar entre luz natural y artificial, y la exposición a esta última desencadena una serie de cambios hormonales que repercuten en nuestra salud de forma significativa -por ejemplo, interfiriendo en nuestras sensaciones de hambre y saciedad-.

Levántante con el Sol. Relájate y descansa a partir del anochecer. Apaga el televisor, el ordenador, la luz. Si quieres usar luz artificial que sea ténue y, a poder ser, anaranjada.

Y duerme. Sobre todo, duerme. Zzzzzzz…

Ley 7: Juega

No importa la edad, el sexo, el lugar,… ¿Cuándo dejaste de jugar?

Y no sólo en lo que a actividad física se refiere…

¿Cuándo perdiste la inocencia? ¿Cuándo empezaste a tomarte las cosas demasiado en serio? ¿Realmente crees que vale la pena pensar tanto? ¿No será mejor sentir más?

Jugar es asombrarse. Jugar es disfrutar. A veces solo, a veces acompañado. Y siempre en presente, aquí y ahora. Fluir.

Probablemente la vida, al final, simplemente sea un juego en el que, como se suele decir, lo importante es participar ;-)

Claro, con tantas obligaciones y tanto trabajo ¿cómo vamos a jugar? Los cavernícolas sí que se lo montaban bien. Los antropólogos dicen que no dedicaban más que 15 horas a la semana a lo que para ellos era “trabajar” -cazar, recolectar, explorar, fabricar herramientas, etc.-. ¿Necesitas tanto trabajo? ¿Tanto dinero? ¿Tantas posesiones? ¿Tanto estrés?

Trabaja menos y simplifica tu vida.

Y juega más.

Ley 8: Toma el sol

Estamos hechos para vivir al aire libre. Pasamos más tiempo bajo un techo -en casa, en la oficina, en clase, en el metro,…- que nuestros antepasados, y tenemos peor salud.

La mayoría de las enfermedades modernas que padecemos tienen una relación directa con déficits de vitamina D, y de nuevo el ciclo circadiano juega un papel fundamental.

El día está hecho para que nos dé la luz y para acumular vitamina D, especialmente durante los meses de buen clima, y así almacenarla y usarla durante el invierno.

La exposición solar es fundamental no solo para nuestra salud, sino también para nuestro humor.

Hazte una pregunta: ¿por qué es más atractivo un cuerpo bronceado? (cuidado, no chamuscado…). ¿Recuerdas la relación entre belleza y sistema inmunitario?

Ley 9: Evita errores estúpidos

Sé consciente y responsabilízate de tu vida.

Escucha tu cuerpo. No silencies el dolor; trátalo.

Aprende de tus errores, y no los repitas una y otra vez.

Utiliza tu capacidad de observación. No sólo te sirven tus errores, sino también los de los demás. Comparte tu experiencia e interésate por la del resto.

Y observa la naturaleza. Más allá de la ciencia y de las explicaciones del hombre, también manipuladas, existe algo más grande, más perfecto, indiscutible: la coherencia natural.

Ley 10: Utiliza tu cerebro

Al igual que estimulas tu cuerpo a base de moverte, levantar cosas pesadas y esprintar, también debes estimular tu cerebro para que siga activo, en desarrollo y sano.

Huye de la rutina y los automatismos. Plantéate nuevos retos intelectuales, interésate por hacer cosas nuevas. Desarrolla tus habilidades artísticas. Pinta, escribe, toca algún instrumento.

Da alas a tu creatividad e imaginación.

¡Y comparte tus emociones!

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