El blindaje de la Jaula

Es imposible romper la Jaula desde dentro de la Jaula. La han blindado. Así que para desaprender sus creencias no basta con debatirlas o ni siquiera replantearlas. Has de salir del todo.

¿Por qué es imposible? Por las directrices propuestas por el Dr. Melvin H. Williams, profesor emérito de la universidad de Old Dominion en Norfolk (Virginia, Estados Unidos), y por la Asociación Americana de Dietética, utilizadas por la Jaula para protegerse de la más mínima cuestión acerca de su doctrina. Según éstas, conviene dudar seriamente de quien haga afirmaciones dietético-nutricionales que puedan incluirse en la siguiente lista, la cual comento brevemente:

1) Prometan resultados “rápidos”. Sé que puede parecer algo enrevesado lo que voy a decir pero, teniendo en cuenta lo mucho que me gusta esto de la ambigüedad en el lenguaje, sigo preguntándome qué es rápido y qué es lento, qué referencias se toman, quién dice que perder diez quilos en dos meses es demasiado rápido o perder dos en un año es demasiado lento. No sé yo si, dependiendo de las circunstancias, en la naturaleza pueden darse ambos casos con total tranquilidad, al igual que la infinidad de otros casos posibles, sin que nadie tenga que juzgar si son cambios rápidos o lentos. Sea como sea, y como a la Jaula le gusta mucho la ciencia, me gustaría que alguien me diera datos concretos sobre lo que se considera un resultado rápido y por qué, con números en la mano.

2) Prometan resultados “mágicos”. Más de lo mismo, pero cambiando rápido por mágico. En esta revisión de la dieta de la zona, la Asociación de Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N) dice literalmente que “Sentirse mejor, pensar mejor, rendir más y tener mejor aspecto” son resultados mágicos. ¿Entonces el bienestar es magia? ¿Rendir más, pensar mejor? ¿Una ilusión? Quizás deberían revisar la publicidad de innumerables dietistas jaulísticos que también incluyen dichos resultados como beneficios de sus propuestas dietéticas -cosa que desde mi punto de vista me parece lo más normal del mundo-.

3) Prohíban el consumo de un alimento o grupo de alimentos. Curioso que provenga de un sector que ha demonizado las grasas saturadas presentes en la carne animal, la leche entera o los huevos, alimentos que han sido puestos ahí mismo por la naturaleza, a nuestra disposición, para nutrirnos, incluida la leche materna humana.

4) Contengan listados de alimentos “buenos” o “malos”. Ahora me dirán que no consideran “malos” los donuts, el tocino, el aceite de coco, etc. Más contradicciones. No entiendo qué problema hay en considerar la margarina como una mala elección y el huevo como una buena…

5) Exageren la realidad científica de un nutriente. Jajajajaja!! Me río! Y lo hago porque son los primeros en alabar los enormes beneficios de cereales y soja, por ejemplo, omitiendo la mención de la cantidad de antinutrientes que los componen, así como estudios que cuestionan sus recomenaciones como éste sobre lo perjudicial de la soja.

6) Aconsejen productos dietéticos a los que se atribuyen propiedades mágicas. Una vez más habría que determinar qué quiere decir mágico.

7) Estén basadas en el consumo de productos dietéticos caros si se comparan con el costo de obtener lo mismo mediante alimentos, y vendidos precisamente por quien propugna dichas afirmaciones dietético-nutricionales. De la primera parte deduzco que si los productos dietéticos publicitados son baratos no pasa nada. Obviamente estoy de acuerdo en que una dieta puede ser sospechosa si es más una campaña publicitaria que una dieta, y más cuando lo que se promueve es el consumo de suplementos y sustitutivos de comidas.

8) Incluyan relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad. Vaya, ahora la experiencia de las personas no vale para nada. Es decir, aquello que en realidad más valoramos, la opinión de quién convive con nosotros, el poder del boca-oreja, no sirve. Es mejor censurar la voz popular, por muy diversa que sea -eso es lo bonito-, y establecer unas normas incuestionables. Y por cierto, cabría revisar algunas páginas web como la de alimmenta, prestigiosa agencia de dietética y nutrición de Barcelona que sigue la línea de la AED-N, las cuales incluyen la opinión y experiencias de sus clientes. ¿Deberían cerrarles el chiringuito a todas estas consultas de dietética? En mi opinión no, ya que usar testimonios personales me parece totalmente lícito, pero según los requisitos de la AED-N cualquiera de ellas podrían incluirse en su lista negra.

9) Contenga afirmaciones que contradigan a colectivos sanitarios de reputación reconocida. Algo así como lo que le hizo la Inquisición con Galileo Galilei, curiosamente hoy considerado como uno de los padres de la ciencia. Como haya una sola voz en contra de lo que dictamina la Jaula, ¡a la hoguera!

Ante tal panorama mis conclusiones sólo son dos:

  • No vale la pena tratar de convencer a nadie. Mejor seguir cada cual su camino, cuestionándolo todo y experimentando individualmente. Intentar debatir con la Jaula es inútil ya que al mínimo intento van a plantarte en la cara esta lista de directrices de la que, sinceramente, no se salva nadie.
  • Fíjate tú si la lista es absurda, e incluso científicamente pobre -llena de ambigüedades-, que ni ellos mismos se salvan. Que yo sepa, y mira que he leído y releído acerca del tema, no existe ni una sola pauta dietética, libro, consulta o profesional que se escape de absolutamente todas estas directrices de la Asociación de Española de Dietistas-Nutricionistas o de la Asociación Americana de Dietética, ni tan sólo la que ellos mismos promulgan, ni tan sólo la dieta mediterránea.

 

 

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