5 consejos para un invierno evolutivamente saludable

Ha llegado el invierno y con él la Navidad, un par de semanas que voy a aprovechar para darme unas vacaciones digitales. Luego me explico.

Del mismo modo que parece que todos entendemos que la alimentación debe ser de temporada, asumiendo que la naturaleza nos ofrece el mejor alimento y nutrientes para cada estación del año, debo insistir una vez más en que en realidad todos los seres vivos somos “de temporada”, incluido el hombre.

Es por ello que no deberías pasar por alto el hecho de que el invierno llegó hace un par de días y que tal vez sea buena idea adaptar tu estilo de vida durante unas semanas a esta estación, la cual predispone a tu metabolismo a comportarse de una manera muy concreta, especialmente por cómo inciden sobre él el clima y el ciclo circadiano. Repito, una vez más, el hombre no es una excepción de la naturaleza y nuestros metabolismo y comportamiento también son “de temporada”.

Si quieres ser coherente con tu naturaleza invernal te recomiendo seguir estos consejos:

1. Duerme más

Sincronízate con el ciclo circadiano y duerme más horas. Tener más sueño en invierno que en verano es la mar de natural; respétalo. Ya sé que es poco probable que puedas acostarte al anochecer, a las 18 de la tarde, pero sí puedes relajarte a partir de ese momento del día. A partir de las 21, por ejemplo, apaga todo cacharro que emita una luz artificial intensa, usa luces ténues y anaranjadas -como la de una lámpara de sal- y envuélvete de un ambiente relajante que te ayude a dormirte no más tarde de las 22:30.

2. Tómate la vida con más calma

Haz menos cosas. Ya lo hemos visto; el día se acaba antes. Olvídate de rendimiento y productividad; no eres una máquina. Es normal que en invierno tengas menos ganas de hacer cosas, incluso que tu estado de ánimo esté algo más bajo. ¿Y qué? No pasa nada. Estate tranquilo.

Observa la naturaleza. El invierno no es para eso. En invierno todo es más lento y la actividad natural baja su ritmo. Hazlo tú también. Quédate en casa, disfruta de la familia, lee y descansa. Pronto llegará la primavera para reactivarte.

3. Haz menos ejercicio

Conserva tu energía, no la malgastes. Entre el clima y la disminución de secreción de hormonas como el cortisol, es natural que no tengas tantas ganas de moverte. Aprovecha los días más cálidos y soleados para salir a correr, saltar y jugar un rato, aparte de cargarte de energía solar, y el resto del tiempo simplemente descansa y ahorra energía. Recupérate de todo el desgaste físico provocado por el esfuerzo de los últimos meses. Tu cuerpo te lo agradecerá, sobre todo cuando llegue el buen tiempo y tengas que moverte más.

4. Come menos

Duermes más, te lo tomas todo con más calma, te mueves menos,… así que, consecuentemente, come menos. Probablemente, si durante el resto del año has hecho los deberes, cambiar tu comportamiento durante estas semanas regulará automáticamente tu apetito y tendrás menos hambre. No obstante, sé consciente de que toda tu actividad disminuye, así que no vas a necesitar comer tanto.

Tenlo en cuenta sobre todo a nivel de la ingestión de hidratos de carbono. La estación con abundancia de hidratos de carbono es el verano, no el invierno, precisamente para hacer frente al clima estival -energía y agua- y para engordar un poquito y prepararte para la época de frío. Así que puedes pasar perfectamente sin tanta ensalada y tanta fruta, especialmente si las comes crudas -no van a ayudarte a combatir el frío. Cocina de vez en cuando algún caldo o crema de verduras calentitos, y carga tus comidas con proteína y grasa de la buena.

5. Reflexiona

Vas a pasar más tiempo en casa. Si bajas tu ritmo de actividad habitual, descansas más, haces menos ejercicio y comes menos, ¿qué vas a hacer con todo el tiempo que te sobra? Reflexionar.

El invierno es un buen momento para recapacitar, para hacer repaso del año, para concienciarte acerca de tus necesidades, para replantear tus deseos,… Trabaja tu consciencia y responsabilidad, descansa, y prepárate para la reactivación natural de la primavera.

¡Felices Fiestas!

Como te decía, mi actividad virtual entra en modo vacaciones durante un par de semanas, hasta el 7 de enero, momento en que retomaré el tema del desayuno -quedan pendientes los ejemplos de desayuno y ayuno intermitente.

Hasta entonces, te invito a repasar algunos posts del blog, y sobre todo a poner en práctica la coherencia natural con los cinco consejillos que acabo de darte.

Te deseo mucha felicidad para estos días de fiestas y familia, y que este año 2013 que está a punto de llegar te traiga más que nada salud, mucha salud.

Nos vemos el año que viene.

¡Feliz Navidad y próspero 2013!

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