¿Cuál es la comida más importante del día? (y 3) Ejemplos de desayuno en la práctica del ayuno intermitente

Ésta es una serie dedicada a la comida más importante del día, el desayuno. La dividiré en tres partes:
· Cuestiones evolutivas sobre el desayuno.
· Las bases de un buen desayuno.
· Ejemplos de desayuno en la práctica del ayuno intermitente.

Ejemplos de desayuno en la práctica de ayuno intermitente

Como decía en los posts anteriores, cada uno de nosotros tenemos nuestra agenda, nuestras responsabilidades, nuestros horarios, así que individualmente debemos realizar un ejercicio de experimentación para determinar qué modelo de desayuno encaja más con nuestras circunstancias.

Algo que no he mencionado, al darlo por hecho, es que al tratar estos días sobre el desayuno lo he hecho en el marco de la nutrición evolutiva -Paleodieta- y el ayuno intermitente -Intermittent Fasting.

Con todo, lo único que nos queda por ver son algunos ejemplos prácticos de cómo implementar lo que hemos visto sobre el desayuno en los horarios más comunes de nuestros días, determinados más por razones sociales y laborales que no como debería ser naturalmente, según el ciclo circadiano -la duración del día y la noche- y la estación del año.

A partir de estos modelos, mi último consejo es que experimentes todo lo que puedas, que pruebes mil combinaciones y que te quedes con la que mejor te siente a ti, sólo a ti. Y otro más: aunque acabes encontrando un horario estructurado que encaje perfectamente con tu día a día, de vez en cuando cámbialo. Ya sabes, rompe patrones.

Ahora sí, ahí van algunos ejemplos de desayuno:

Modelo 1. El liberal o el ocupado de tarde

Es decir, toda persona que pueda distribuir sus horarios como realmente quiera o que esté más ocupada por la tarde, por ejemplo, a partir de las 15h -éste es, generalmente, mi caso.

  • Levantarse cuando sale el Sol.
  • Con calma, en ayunas, ponerse a hacer lo que se quiera o se tenga que hacer.
  • En cuanto aparece cierta sensación de apetito, prepararse para hacer algo de ejercicio.
  • Hacer ejercicio durante 30-60 minutos.
  • Reposar entre 15 y 30 minutos para que el cuerpo vuelva a la calma -puedes aprovechar para ducharte.
  • Desayunar (podríamos poner entre las 11 y las 13 del mediodía).
  • Descansar y seguir con tus tareas.
  • No volver a comer hasta tener hambre
    • Entre horas: algún snack de los que comentaba en posts anteriores.
    • En la cena, o lo que llamamos cena, aunque si es posible antes de que se ponga el Sol.
    • Si no llegamos a tener hambre, no tenemos porqué comer.
  • Relajarse a partir del anochecer.
  • Dormir.

Modelo 2. El ocupado de mañanas

Esto es, todo aquel que tenga la mañana absolutamente ocupada, como puede ser un trabajador que tenga turno de mañana (suele ser de 6 a 14 ó de 7 a 15).

  • Levantarse cuando toca -pongamos que a las 5 de la mañana.
  • Prepararse para ir a trabajar.
  • Trabajar en ayunas. Si durante el trabajo el hambre aparece, puedes comer algún snack a media mañana que no llegaríamos a considerar “desayuno”.
  • Salir del trabajo (entre las 14 y las 15).
  • Hacer ejercicio durante 30-60 minutos.
  • Reposar entre 15 y 30 minutos para que el cuerpo vuelva a la calma -puedes aprovechar para ducharte.
  • Desayunar (podríamos poner sobre las 16:30 de la tarde).
  • Descansar y seguir con tus tareas.
  • No volver a comer hasta tener hambre
    • Entre horas: algún snack de los que comentaba en posts anteriores.
    • En la cena, o lo que llamamos cena, aunque si es posible antes de que se ponga el Sol.
    • Si no llegamos a tener hambre, no tenemos porqué comer.
  • Relajarse a partir del anochecer.
  • Dormir.

Modelo 3. El ocupado todo el día

Probablemente es el caso de una gran mayoría, y siento decir que desde mi punto de vista es una lástima que sea así, ya que gracias a lo antinatural de estos horarios laborales lo más adecuado seguramente sería cambiar de trabajo o, por qué no, cambiar todo el sistema social. Pero como algunos no podrán o no querrán -y no vamos a meternos en debates-, un horario estructurado a seguir sería:

  • Levantarse cuando toca -pongamos que a las 7 de la mañana.
  • Prepararse para ir a trabajar.
  • Trabajar en ayunas. Si durante el trabajo el hambre parece sobrepasar lo soportable -cosa que no debería ocurrir si el día anterior comiste adecuadamente y tu apetito está regulado-, puedes comer algún snack a media mañana.
  • Parar a la hora de la comida convencional (14-14:30) y, aunque no sea de la manera más natural posible, desayunar. De todos modos, aconsejo que ésta no sea la comida más “potente” del día, aunque sí puede consistir en una ensalada y algo de pescado, por ejemplo.
  • Reposar un rato -media hora- y seguir con el trabajo.
  • Salir del trabajo -¿sobre las 18?
  • Hacer ejercicio durante 30-60 minutos.
  • Reposar entre 15 y 30 minutos para que el cuerpo vuelva a la calma -puedes aprovechar para ducharte.
  • Comer de verdad (podríamos poner sobre las 19:30-20:00 de la tarde).
  • Descansar y seguir con tus tareas -ya muy poquitas.
  • Relajarse a partir del anochecer.
  • Dormir.

Espero que estos modelos te hayan servido de referencia, pero recuerda que ahora eres tú quien debe trabajar y experimentar teniendo en cuenta tus únicas condiciones personales.

Y no dudes en compartir con nosotros esas experiencias en los comentarios. ¿Cómo lo haces tú? ¿Cuándo desayunas?

 

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