Qué es fluir y por qué es algo fundamental cuando haces ejercicio físico (1)

Probablemente no es la primera vez que me hayas leído escribiendo sobre fluir (flow). Ya aconsejaba “fluir siempre que puedas” en mi primer libro, ¿Hacer ejercicio? ¿Para qué? ¡Para nada!, y te recomiendo desde hace meses la lectura del libro que mejor trata sobre este tema en la sección de Libros recomendados. Aprovecho para dejarte un enlace por si quieres comprarlo: Fluir (flow). Una psicología de la felicidad, de Mihály Csíkszentmihályi.

¿Y qué tiene que ver esto con el Método Natural, el ejercicio, la salud y el bienestar? Mucho. Más de lo que piensas. Precisamente hoy te explicaré en qué consiste fluir, para de aquí a unos días comprender por qué es vital experimentar el estado de flujo cuando haces ejercicio físico y darte un par de consejos para alcanzarlo.

¿Qué es fluir?

Wordreference dice que fluir es “surgir algo con facilidad”, una idea que creo que ya tenemos todos. Busco fluido -como adjetivo- y sus sinónimos y encuentro “continuado, espontáneo, natural, sencillo”. Y si indago un poco más aparecen sus antónimos “forzado, entrecortado, farragoso, artificial”. Con todo esto creo que ya puedes hacerte un esquema de lo que es fluir y, aunque nos adelantemos un poco, el motivo que hace tan interesante que el ejercicio físico sea fluido, es decir, continuado, espontáneo, natural, sencillo,…

No obstante, conceptualmente quiero ir un poco más allá y no contentarme con conocer el mero significado de fluir, sino comprender qué es, qué conlleva fluir.

Mi interpretación personal de fluir tiene dos influencias, una milenaria y otra de hace un par de décadas:

1. Fluir en la antigua China

Lo reconozco. Soy un enamorado del taoísmouna forma de entender la vida totalmente opuesta a nuestra cultura -tal vez sea por eso que me atrae tanto. Si alguien quiere profundizar en el tema puede empezar leyendo el Tao Te Ching, un libro muy cortito que conforma las bases de la filosofía taoísta, escrito por Lao-Tsé se estima que hace alrededor de 2.500 años. Es un texto precioso.

Uno de los aspectos en que más insiste el taoísmo es en que la vida, para ser plena, debe ser fluida, recordemos, “fácil, continuada, espontánea, natural, sencilla”, y no “forzada, entrecortada, farragosa, artificial”.

Aquí nunca nos han enseñado esto, más bien al contrario. Aquí la vida es dura, hay que sacrificarse, si no hay sufrimiento no hay premio (la tierra y el paraíso, el infierno y el cielo, la cruz y el perdón,…). Aquí forzamos a la vida para que nos dé cosas, tenemos metas y objetivos generalmente para mañana, no para hoy, y buscamos resultados…

Puede que funcione para algunos, no lo niego. Pero hoy también sé que no es la única manera de funcionar, que a mí personalmente esa manera de funcionar me trajo muchos problemas, que no hace falta marcarse objetivos muy concretos más allá que sentirse bien y hacer lo que a uno le surge de dentro, de su naturaleza, que somos parte de un todo, que parte de nosotros debe fluir en sincronía con ese todo, y que después de todo esto uno simplemente acaba disfrutando de las consecuencias.

No quiero entrar mucho en el tema; esta idea puede desarrollarse hasta el infinito y más allá. Así que recalco lo más importante para lo que trato hoy: en el ejercicio físico también es posible fluir de esta manera.

2. Fluir a finales del siglo XX

Ya hemos visto que el concepto de flujo es antiquísimo y que comporta cierta perspectiva holística, pero como parece que nosotros siempre necesitamos el análisis y no nos basta con comprender el significado global de las cosas, podemos estudiarlas en más profundidad y determinar sus características. Eso es lo que hizo Mihály Csíkszentmihályi a partir de sus estudios en los años 70 y publicando más tarde su libro Flow.

¿Qué es fluir desde un punto de vista analítico, psicológico, moderno?

Fluir es concentración y atención máxima, absorción absoluta en el momento presente y en lo que se está haciendo. O sea que fluir es la versión moderna del aquí y ahora de Buda.

No es una atención inducida, forzada; al contrario. No es que tú te enfoques, es que la actividad te enfoca. Porque eso que estás haciendo es suficientemente difícil para que represente cierto grado de desafío, pero suficientemente fácil como para que no te frustres. Es suficientemente complejo para requerir de toda tu atención y uso de todos tus recursos, pero suficientemente sencillo para que no te distraigas y caigas en el aburrimiento o la desesperación. Es una atención tan absorbente que llegas a perder el sentido del tiempo. Y por si todo esto no fuera poco, fluir es algo tan potente que, sencillamente, te hace sentir bien.

En resumidas cuentas y en palabras del propio Csíkszentmihályi, “fluir es fusionar acción y conciencia”, algo que ha tenido diferentes nombres a lo largo de la historia. Hoy el nombre que más se usa en mindfulness, conciencia plena, aunque muchos insisten en que tal vez se trate de mindemptiness, vacío total de la mente en su forma de pensamiento, atención plena y, regresando al Tao, pensar sin pensar, hacer sin hacer, wei wu wei.

El próximo día veremos por qué es fundamental fluir cuando haces ejercicio físico, aunque seguro que ya intuyes por dónde van a ir los tiros.

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