¿Eres natural y utilitariamente fuerte? Fuerza relativa vs. fuerza absoluta

“Amo la fuerza, y de la fuerza que amo,

una hormiga puede mostrar tanta como un elefante” – Stendhal

Más de una vez he recurrido a uno de los eslóganes más famosos del Método Natural de Georges Hébert, “ser fuerte para ser útil”, e incluso te he preguntado si haces ejercicio para aparentar o para funcionar.

El utilitarismo de Hébert no se refiere únicamente a cuan útil o funcional es tu estado de forma física -aunque lo de funcional para mí cada vez está perdiendo más prestigio-, sino que también tiene en cuenta cuál es el objetivo moral de mantener ese estado, para qué quieres ser fuerte, algo que personalmente me llama mucho más la atención que la cuestión física de la fuerza por la fuerza, ya que ese utilitarismo tiene un trasfondo eminentemente altruista, cooperativo. El hombre es un ser social y, a partir de un estado de forma físico y mental óptimo, éste puede entregarse tanto a sí mismo como a los demás.

Sin embargo hoy vamos a centrarnos más en el propio individuo, por ejemplo, en ti mismo. ¿Tú que crees? Al hablar concretamente de fuerza, ¿qué tipo de fuerza crees que será más utilitaria para ti? ¿Cuál te interesa más desde el punto de vista de la salud y el bienestar? ¿La fuerza relativa o la fuerza absoluta?

Fuerza relativa vs. fuerza absoluta

Bueno, tal vez para empezar debería aclarar qué quieren decir ambos términos, fuerza relativa y fuerza absoluta. La fuerza absoluta es la fuerza que tiene cualquier persona sin tener en cuenta su peso. En cambio, la fuerza relativa es la relación entre la fuerza que es capaz de ejercer dicho individuo durante un esfuerzo determinado y su peso corporal. Algunos aspectos que pueden influir en la fuerza de un sujeto es su propio peso -generalmente, a mayor peso corporal mayor fuerza absoluta- o su eficiencia neurológica -la fuerza depende en gran parte de la coordinación inter e intramuscular.

Con un ejemplo se verá más claro. Juanito puede levantar en una sentadilla 200 kg y Pepito sólo 150 kg. Es evidente que Juanito es más fuerte que Pepito en términos absolutos. Ahora bien, ¿qué pasa si te digo que Juanito pesa 110 kg y Pepito 75 kg? Resulta que desde un punto de vista relativo Juanito obtendría un cociente de 1.81 (200/110), mientras que Pepito tendría un cociente de 2. ¿Quién es más fuerte en relación a su peso corporal? A pesar de poder levantar 50 kg menos, ejecutando una sentadilla Pepito es relativamente más fuerte que Juanito.

La fuerza utilitaria para la salud y el bienestar

Ahora que ya sabes cuál es la diferencia entre los dos tipos de fuerza, vuelvo a preguntarte: ¿cuál crees que es más utilitaria para tu salud y bienestar?

Ya sabes que desde un punto de vista físico el hombre está concebido por la naturaleza para caminar, correr, saltar, equilibrarse, moverse a cuatro patas, cargar, lanzar, defenderse y nadar -los 10 ejercicios que te recomiendo hacer todos los días. Gozar de una fuerza absoluta importante suele conllevar también tener un peso corporal elevado y puede que esto te dé cierta ventaja a la hora de cargar peso o incluso de lanzarlo. Pero observando todas las familias del Método Natural desde una perspectiva global, ¿crees que te interesa tener una fuerza absoluta elevada?

Excepto esas dos familias de movimientos que acabo de mencionar, el resto tienen un factor común: para todas ellas la carga, la resistencia contra la que hay que “trabajar” es la misma, el propio peso corporal. Siempre que quieres caminar, correr, saltar, trepar, etc. te estás autotransportando, tienes que cargar con tu propio peso. Por tanto, no te interesará mucho el tener que “arrastrar” muchos kilos durante todos esos movimientos, o lo que es lo mismo, te interesará mucho tener el máximo de fuerza posible respecto a cuanto peses.

El tipo de fuerza más utilitario, el que más encaja en la búsqueda y consecución de una buena forma física por salud y bienestar, y el que más facilita las actividades fisicas naturales del ser humano es la fuerza relativa.

Cómo incrementar tu fuerza relativa

Al tratarse de una relación entre tu fuerza absoluta y tu peso corporal, solamente tienes dos opciones:

  1. Aumentar tu fuerza absoluta.
  2. Disminuir tu peso corporal.

Cualquiera de las dos es igual de válida y para ambas podemos encontrar pros y contras.

Aumentar la fuerza absoluta es relativamente sencillo si todavía no se ha entrenado específicamente la fuerza máxima -el trabajo neurológico del que te hablo en Fuerza máxima, cuestión de neuronas-, pero una vez alcanzado cierto nivel es bastante fácil tener la necesidad de aumentar de peso para incrementar la fuerza absoluta.

Disminuir el peso corporal puede parecer también algo sencillo de realizar con algunos cambios en la alimentación, pero a la vez deberás tener mucho cuidado de no entrar en un déficit proteico o en un proceso de catabolismo muscular y una consecuente pérdida de masa muscular, lo que provocaría que tanto tu fuerza absoluta como la relativa también menguaran.

Obviamente, si quieres incrementar tu fuerza relativa para sentirte mejor y poder realizar todas las actividades que antes veíamos con cierta agilidad y soltura, lo ideal es apostar por un objetivo doble: aumentar tu fuerza absoluta a la vez que dismuyes tu peso.

¿Cómo lograrlo? Durante unas semanas, incluye ejercicios como fondos en paralelas -incluso con lastre-, dominadas, pesos muertos y sentadillas en tu rutina de entrenamiento habitual y realiza algunas series con mucha carga a una o dos repeticiones máximas -si eres mujer puedes estar tranquila; recuerda que la fuerza es cosa de neuronas, no del tamaño de tus músculos. A la vez, cuida especialmente tu dieta en cuanto al aporte de proteinas, mientras reduces tu ingesta de hidratos de carbono y aumentas la de grasas -no vayas a quedarte sin energía- e incluso juega con ayunos intermitentes. Y sobre todo, descansa mucho entre esas sesiones de entrenamiento dedicadas a la fuerza máxima, tranquilamente una semana.

La combinación de ambos objetivos puede ser el proceso más lento para ganar fuerza relativa, pero también es el más seguro si se hace con paciencia, disciplina y progresión muy moderada.

¡Ahora ya estás listo para ser fuerte! ¡Para ser útil!

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