Si puedes hablar mientras corres, no corres de verdad

Advertencia inicial: en el título hablo sobre correr, así como en el post. Sin embargo, lo que digo es aplicable a cualquiera de los 10 movimientos naturales. Si puedes hablar mientras caminas, corres, saltas, te equilibras, gateas, trepas, cargas, lanzas, te defiendes o nadas, es que no estás haciendo nada de eso de verdad.

“Deberías poder hablar cómodamente mientras corres” es uno de los consejos que más habrás escuchado. Obsesionados con controlar la intensidad, la cadencia, la frecuencia cardiaca, el ritmo de nuestra respiración, etc., esta recomendación se ha convertido en uno de los jaulísticos mandamientos del running, como aquellos de “mantener una cadencia constante”, “inspirar por la nariz y espirar por la boca”, “conservar y repetir la longitud de zancada que mejor se adapte a tu anatomía” o “para motivarte, escucha música mientras corres”.

Pues yo digo que no, que más bien todo lo contrario, que lo que debes hacer para correr bien, de verdad, es necesitar estar callado, no poder hablar.

De acuerdo. Todo pasa por aclarar qué quiere decir “correr de verdad”. Para ser prácticos te recomendaría echar un vistazo a este relato sobre una “carrera de verdad” de Saúl de EstoNoEsComida.

Para mí correr de verdad es correr evolutivamente, como lo hemos hecho hasta hace… ¿Qué crees? ¿Que voy a soltarte el rollo de los 260.000 años del homo sapiens y todo eso? ¡Qué va! Correr de verdad has corrido hasta hace bien poco tiempo, unos cuantos años, cuando eras un niño. Correr de verdad es correr descalzo -o casi-, interválicamente, sin intención de control alguno sobre la situación, como jugando, adaptándote a cada momento a lo que ocurre fuera -el lugar por donde corres- y lo que ocurre por dentro -tus propias sensaciones. Eso es correr de verdad.

Hablando del entorno, ahora sí, correr de verdad es correr por un lugar que estimule rítmicamente algo más que tu corazón, tus pulmones y tus piernas. Correr de verdad debe estimular tus sentidos y tu mente.

Correr por una carretera de asfalto o un camino de arena totalmente liso, en línea recta, sin desnivel alguno, libre de obstáculos, en modo “Cardio Crónico” es un estímulo muy pobre y demasiado repetitivo, con los problemas que esto puede provocar. En fin, no es correr de verdad.

Correr de verdad es correr a intensidades interválicas, intercalando otros movimientos -saltar, trepar, gatear, equilibrarte,…-, como ocurriría en situaciones naturales reales -fight or flight, lucha o huída-, por terrenos que estén fuera de este zoo que hemos creado, incómodos para nuestro cuerpo -es esta incomodidad precisamente lo que nos estimula-, irregulares, con obstáculos de lo más diversos, desnivelados tanto frontal como lateralmente, variables en composición o textura -hierba, roca, arena,…-. Eso es correr de verdad.

Y correr de verdad es coordinar gestos y posturas extremadamente variados, reaccionar a lo imprevisto, tomar decisiones rápidamente, afrontar el miedo de correr por un lugar desconocido,…

Es justo por la complejidad que representa correr de verdad por lo que no puedes hablar.

No dejas de poder hablar porque estés sacando la lengua, no. Eso sólo ocurre en momentos breves y puntuales de máximo estrés -ya sabes lo que pasa si fuerzas la máquina constantemente.

Dejas de poder hablar porque ese entorno incierto, irregular, imprevisible e incontrolable requiere de tal concentración y atención máximas a cada pisada, cada salto, cada sorteo de un obstáculo que lo mejor que puedes hacer es no hablar.

¿Cómo vas a correr, interactuar con tu entorno y  afrontar un reto de este calibre -incertidumbre, descontrol, azar- con cierta seguridad y eficiencia si mientras tanto estás hablando sobre el trabajo, la final de la Champions, la crisis o la suegra? ¿Cómo vas a correr por aquí si tu mente está allí? ¿Cómo vas a correr  hoy si tu mente divaga en ayer o en mañana?

Correr de verdad es correr en modo “conciencia plena”, no “Cardio Crónico”, aquí y ahora, en mindfulness.

Correr de verdad es fluir.

Correr de verdad es correr en silencio.

Advertencia final: otra vez, por si no ha quedado claro, en el título hablo sobre correr, así como en el post. Sin embargo, lo que digo es aplicable a cualquiera de los 10 movimientos naturales. Si puedes hablar mientras caminas, corres, saltas, te equilibras, gateas, trepas, cargas, lanzas, te defiendes o nadas, es que no estás haciendo nada de eso de verdad.

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