Tú eres el primer responsable de tu vida

Hoy es lunes, para muchos concebido como el peor día de la semana porque hay que volver a trabajar después del descanso del fin de semana. Es curioso cómo nos gusta esquivar nuestras responsabilidades incluso llegando al punto de acusar al nombre de un día cualquiera como culpable de todos nuestros males. Claro, duele mucho más aceptar que el trabajo que estamos desempeñando hoy lo hemos elegido nosotros mismos y que, si ha llegado el punto en que no nos gusta ni nos llena, somos otra vez nosotros mismos los que nos aferramos a él poniendo mil excusas para no dar el paso de dejarlo y buscar/crear/inventar otro trabajo -sí, la crisis es otra excusa.

Lo sé. Lo que acabo de decir puede haberte hecho mucho daño; a mí me pasó lo mismo hace un tiempo cuando alguien me dijo algo parecido. No tengo ni idea de cuál puede ser tu situación particular pero he de advertirte que todo lo que te diga a ti en realidad me lo digo a mí mismo, así que no te lo tomes como algo personal. Sólo pretendo que, si te apetece, leas mis reflexiones y puedan servirte de algo… o no. Tú decides.

El caso es que he tomado la decisión de publicar durante una temporada todos los lunes algunas de las reflexiones que puedes encontrar en mi ebook gratuito Una vida sencilla (De vuelta a lo esencial), aprovechando la ocasión para revisarlas y actualizarlas -no las publicaré exactamente igual que como aparecen en el libro. Mi intención: compartir experiencias. Como te decía, en todo lo que escribo aunque a veces hable de “tú” siempre estoy hablando de “yo” y creo que compartir lo que me ha ocurrido los últimos años puede servirte de ayuda para reconducir ciertas situaciones o, como mínimo, para conocer otro punto de vista y replantearte tu estilo de vida.

Por cierto, aviso de que no contestaré los comentarios a estas entradas de los lunes. Eres libre de expresar tu propia opinión y siempre será respetada y bienvenida. No se trata de convencer a nadie ni de tener la razón, así que no debatiré; sólo compartiré. Muchas gracias.

Si odias los lunes yo de ti empezaría a tomarme en serio la posibilidad de hacer algunos cambios. Piensa que una séptima parte de tu vida es lunes, mucho tiempo para estar a disgusto…


Tú eres el primero

Repasando estas líneas me doy cuenta de que el dedo me apunta a mí mismo. Soy consciente y sé que soy el primero. Y aprovecho para recordártelo a ti. Te señalo, porque tú también eres el primero. Hoy tengo ganas de dar caña.

Vives en el que dicen que es el primer mundo. De momento, y afortunadamente para ti, el mejor que se conoce. Sin embargo, con una educación enfocada hacia la productividad, la competitividad, el individualismo y el perfeccionismo, no ves más que problemas. No discutiremos sobre la dualidad positivismo/negativismo en tu actitud. Porque es cierto, hay pequeños problemas, y se puede mejorar en muchos aspectos. Pero lo único que haces es quejarte. Nada más.

A ti te digo: no te has enterado de la película. ¡No te enteras de nada! ¿Quieres cambios? Tú eres el primero.

¿Quieres que las hipotecas no sean abusivas? Tú eres el primero. No te hipoteques. ¿Cómo? ¡Mentira! No es cierto, nadie te obliga. ¿El alquiler es tirar el dinero porque vale lo mismo que la hipoteca? Sí, ¿y qué? Bueno, tú mismo. Ya lo sabes. Si te hipotecas bajo cualquier condición a cualquier precio, primero a pagar. Luego a callar, que la firmaste voluntariamente. Y además, las hipotecas para el resto de los mortales seguirán siendo abusivas. Gracias de parte de todos.

¿Quieres que no haya tanto tráfico? Tú eres el primero. No cojas el coche; sal del tráfico. Es más fácil decir que es culpa del vecino, del alcalde y de las infraestructuras. ¿Qué pasa? ¿Los demás se van a quedar en casa para que tú vayas sólo por la carretera? ¿El alcalde se ha tirado en medio de la autopista? ¿Van a construir un carril sólo para ti? Tú también generas la caravana, como el resto de vehículos. Si no quieres caravana, no la provoques. Coge la bici o el metro.

¿Quieres adelgazar? Tú eres el primero. Sabes que la publicidad, las marcas y las costumbres sociales no te lo ponen fácil, pero en realidad ellas no tienen ningún poder sobre ti. Puedes evitarlas y puedes decir no. Por mucho que te los pongan en las narices, puedes dejar de comprar productos procesados y no tienes por qué sentarte tres horas en una terraza a beber cerveza y comer patatas bravas cada vez que quedas con tus amigos. Puedes hablar mientras caminas, ¿sabes?

¿Quieres mejores noticias? Tú eres el primero. No te quedes embobado mirando el telediario o leyendo el periódico. La mayoría de las noticias están manipuladas o sólo consiguen infundir tristeza, desesperanza, odio, rabia, etc. Tal vez el camarero del bar quiera explicarte lo bien que le ha ido con su nuevo masajista. O tu mujer quiere explicarte lo barato que estaba el lenguado. ¡Eso sí son buenas noticias! Comunícate más con los demás.

¿Quieres una sociedad más ecológica? Tú eres el primero. En vez de opinar desde lejos sobre la catástrofe de Fukushima empieza por responsabilizarte del consumo energético de tu casa. Cada vez que enciendes la calefacción también estás encendiendo el reactor de una nuclear. ¿Tienes frío? Abrígate, come frutos secos y practica más sexo.

¿Quieres que dejen de emitir telebasura? Tú eres el primero. Deja de verla. Y deja de ver el resto de programas que se nutren de la telebasura. Les estás dando audiencia. Sí, sí, tú. No la señora María de la que te burlas por no saber quién es Eduard Punset pero sí conocer a Belén Esteban. Tú, con carrera universitaria, también la miras. Podrías ver alguno de esos documentales de animalitos que en realidad no miras nunca, aunque digas que sí en las encuestas. O algún programa de cultura o de entretenimiento respetuoso -no insultante.

¿Quieres que tus hijos lean más? Tú eres el primero. Hablando de televisión,… ¡apágala! Y lee por favor, ¡lee más! Lee solo. Lee con los demás. Lee algo a los demás. Pide a los demás que te lean. Y los que estén alrededor también lo harán.

¿Quieres que bajen los precios? Tú eres el primero. No compres a cualquier precio. El consumidor pone el precio de los productos y su poder es infinito. ¿Qué pasa si el producto no se vende? ¡Bajan el precio! Cuando pagas un precio por algo, estás diciéndole a la multinacional: “señores, estoy de acuerdo con el precio que han puesto y lo pago”. Así que si sigues comprándolo a ese precio seguro que no lo bajarán. ¿Por qué iban a hacerlo? ¿Por tu cara bonita? Si yo fuera empresario igual te lo subía un poquito. Con un poco de suerte serás tan tonto de seguir pagando y yo, la multinacional, aún ganaré más pasta. ¿Te acuerdas de cuando el litro de gasoil superó el euro? Ya vamos por 1,50. Tú sigue poniendo gasoil, así seguro que te lo bajarán…

¿Quieres que la gente te conozca? Tú eres el primero. Trata de conocer a más gente, interésate por ellos. Crea una red social a tu alrededor. Saluda a las personas por su nombre. No tardarán en preguntarte: “¿Y tú? ¿Cómo te llamas? ¿Qué haces?”

¿Quieres más alegría en el mundo? Tú eres el primero. ¡Sonríe! Muéstrate optimista, haz bromas, explica algún chiste de vez en cuando aunque se te dé fatal. Si los demás te ven con cara de amargado, ¿que crees que les pasará? ¿Estarán contentos? No hombre, no. Se amargan también. Recuerda que tu estado de ánimo se pega.

¿Quieres más educación? Tú eres el primero. No te hagas el loco y aguántale la puerta a la señora María. Sí, la de la Belén Esteban. ¿Qué crees? ¿Que no te ha visto? Tal vez sí. O tal vez no pero sí el vecino del quinto. La próxima vez será otro el que no te aguantará la puerta a ti. Tú, cómo no, dirás: “Qué estúpido, ¿no?” Recuerda que tú fuiste el primero.

¿Quieres más amor? Tú eres el primero. Quiérete más a ti mismo y quiere más a los demás. No tengas miedo de mostrar tus emociones. Si lo haces, los demás también las compartirán contigo. Entonces te darás cuenta de que no estás solo como pensabas. Hay mucha gente que te quiere.

¿Quieres que las cosas cambien? Tú eres el primero. No lo olvides. El cambio empieza por ti, ¡siempre!

¿Quieres una vida sencilla? Ahí sentado no cambiará nada y todo será muy difícil, muy complicado. Nadie te va a facilitar las cosas. Y tú seguirás quejándote con el tópico del momento: “Mira que nos complicamos la vida ¿eh?”. Te la complicas tú solito. Y sólo tú puedes cambiarla. Tú eres el primero.

¡¡¡TÚ ERES EL PRIMERO!!!

 

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