Por qué no deberías tener una botella de agua en tu puesto de trabajo

¿Por qué no deberías tener una botella de agua en tu puesto de trabajo?

Porque todavía te moverías menos de tu silla, mucho menos de lo poco que ahora te mueves…

Ya lo sé. Siguen bombardeándote con mil y un consejos –absurdos– como el cuidado que debes tener para no deshidratarte, los 2 litros diarios de agua que tienes que beber cada día para no morirte de sed, los efectos diuréticos, adelgazantes y saciantes del agua, blablabla.

No es el fin de este artículo desmontar todos esos mitos –aunque alguna que otra vez ya los hemos comentado. Sea como sea, me cuesta creer que trabajes suficientes horas seguidas como para deshidratarte en tu puesto de trabajo –por muchas extras que trabajes o mucho estrés que sufras–, tampoco he leído en ningún periódico que nadie haya muerto de sed en la oficina, y eso de que “beber agua adelgaza”… Creo que no hacen falta muchos comentarios…

En fin, no te estoy diciendo que no bebas durante las horas de trabajo. Sólo te estoy recomendando todo lo contrario a lo que te habrá insistido la Jaula desde todos su canales de influencia. Es decir:

No tengas una botellita de agua

en tu mesa de la oficina

o tu puesto de trabajo.

Si la tienes, ya no tendrás ni una sola motivación para hacer algo por tu bienestar y levantarte de la silla de vez en cuando. Tendrás otras, como salir a fumarte un cigarrito, pero estamos hablando de bienestar, no de malestar.

Así que, si lo que quieres es hacer algo por tu “bienestar hídrico” durante tus horas de trabajo, te recomiendo:

1. Coloca algo en tu puesto de trabajo que te haga regresar de vez en cuando al “mundo real”, ese lugar donde cuerpo y mente vuelven a encontrarse. Es muy posible que pases muchas horas sin beber mientras trabajas debido a la atención que requiere tu trabajo, lo que te hace perder de vista o decidas inconscientemente no hacer caso a las sensaciones que te emite tu cuerpo, como la sed. Una ramita de lavanda, una foto de un manantial o una alarma cada hora pueden recordarte que vale la pena que tu mente regrese al presente, aquí y ahora, a reencontrarse con tu cuerpo. Deja un momento lo que estés haciendo, respira y mantén la atención en esas sensaciones. ¿No tienes sed? Te recomendaría levantarte a estirar un poco las piernas, aunque no es el fin de este post. ¿Tienes sed? Pasa al punto 2.

2. Cuando tengas sed, levántate de la silla y busca agua en el lugar más lejano posible a tu puesto de trabajo. Si trabajas en la primera planta, sube a la fuente del rellano de la quinta. Y si puedes salir del edificio, mejor.

Siguiendo estos consejos conseguirás tres cosas:

  • Hidratarte cuando es realmente necesario.
  • Moverte más a menudo. Tu cuerpo te lo agradecerá infinitamente.
  • Reconectar con cierta frecuencia cuerpo y mente, vivir el presente, ser y estar aquí y ahora.

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