¿Eres resolutivo o vives a base de parches?

(Como cada lunes, me gustaría aportar mi granito de arena para que el primer día de la semana sea un gran día para ti. Por eso comparto este capítulo revisado y actualizado de “Una vida sencilla”. ¡Feliz lunes!)

Una vida sencilla implica, entre algunas otras cosas,conciencia y responsabilidad.

Uno de los aspectos de nuestra vida en los que se puede ver el nivel de presencia de esas dos cualidades es la resolución de problemas, conflictos, preocupaciones, imprevistos y otras situaciones difíciles, es decir, cualquier cosa que haga menguar nuestra calidad de vida, estado de ánimo, bienestar, realización personal, etc. Una vida sencilla es aquella en la que dicha resolución se caracteriza por esas conciencia –identificar el qué– y responsabilidad –qué papel juego en esa situación.

Y es que lo más común es poner un parche. ¡Plas! Lo coloco, hace su función durante un tiempo, es más o menos largo y efectivo, y cuando se cae, además de volver a pasarlo mal, dejando de lado cualquier tipo de aprendizaje y a menudo en plan masoquista, vuelvo a colocar otro. Y así sucesivamente, por los siglos de los siglos. Una vida aparentemente sencilla, pero definitivamente complicada.

¿Por qué debe ser lo más común? Evidentemente porque es lo más cómodo, lo que implica menos esfuerzo, más que nada porque en muchas ocasiones no tengo ni por qué determinar qué es lo que realmente no va como desearía –ser consciente– ni tampoco tengo que implicarme demasiado en la respuesta o solución –eludiendo mi responsabilidad. Realmente es curioso como confundimos simplificar nuestra vida con encontrar y aplicar soluciones que de primeras facilitan nuestra vida –estos parches–, aunque a largo plazo vayan a ser contraproducentes, ya que más que servir de solución simplemente han disimulado el problema, con lo que éste o bien persistirá o incluso empeorará.

¿A qué me refiero? Aunque la mayoría de ellos esconden problemas más profundos y por lo tanto las respuestas que propongo también podrían desarrollarse mucho más, unos cuantos ejemplos ayudarán a dejarlo más claro:

  • Sabes que tienes sobrepeso y que eso está haciendo empeorar tu salud. Respuesta efectiva: estudiar el porqué de ese sobrepeso –sobre todo emocionalmente–, revisar tus hábitos alimenticios y físicos y ponerte las pilas en restaurar tu salud global, también reflejada en tu peso corporal. Parche: dieta de la alcachofa.
  • Le prometiste a tu hijo que irías a ver su festival de fin de curso y no fuiste. Él se ha enfadado contigo o está triste. Respuesta efectiva: reconocer el error –aunque tenga 5 añitos se entera, no es tonto–, hablar con él con sinceridad y sin excusas, darle todo el cariño que le faltó en ese momento y hacer todo lo posible porque no vuelva a pasar. Parche: comprarle un osito de peluche.
  • Llevas una eternidad sin hacer ejercicio físico y tu cuerpo te manda señales de alarma avisándote de que no vas por buen camino. Respuesta efectiva: plantearte la causa de esas señales –dolor de espalda, fatiga, etc.–, comprometerte en mejorar ese estado –por ti–, ponerte en manos de un profesional y convertir el ejercicio físico en un hábito pro-saludable. Parche: comprarte un electroestimulador y una faja-sauna de la teletienda.
  • Tienes problemas de apetencia y satisfacción sexual con tu pareja.Respuesta efectiva: sentarse a hablarlo, ver qué os está pasando tanto a ti como a ella desde el respeto y el amor, y trabajar lo que haga falta en nombre de ese amor con tal de mejorarlo. Parche: ver porno a diario, masturbarte y de vez en cuando incluso engañarle con otra.
  • Llevas una vida laboral que te supera, está por encima de tus posibilidades y el estrés te está consumiendo. Respuesta efectiva: fijar realmente qué es lo importane para ti y enfocarte en ello, aceptar que no eres una máquina –por mucho que te lo digan tus colegas y te enorgullezca–, establecer límites y empezar a disfrutar de la vida.Parche: apuntarte a un curso de productividad y motivación laboral y comprarte un iPhone porque tiene un organizador de tareas chulísimo que te solucionará la vida.
  • Ayer te quedaste sin trabajo. Respuesta efectiva: hoy mismo te pones manos a la obra para seguir formándote, notificas a todos tus contactos que estás parado y haces todo lo posible por encontrar o inventarte un nuevo trabajo. Parche: quedarte en el sofá quejándote de la crisis y del gobierno mientras rellenas rápido y mal tu CV en alguna bolsa de trabajo virtual.
  • Te duele la cabeza a menudo, o tienes los triglicéridos altos, o sufres malas digestiones. Respuesta efectiva: de nuevo, revisar tu estilo de vida en general, y especialmente la gestión de tus emociones. Parche: medicarte.
  • No te aceptas y te miras al espejo con repugnancia. Respuesta efectiva: reconocer tu falta de autoestima y ponerte en manos de un psicoterapeuta para intentar potenciarla, finiquitando el tema con la tan necesaria autoaceptación. Parche: hacerte una liposucción.
Poner parches no sirve de nada. Es como esconder la m_____ debajo de la alfombra. Por fuera todo parece limpito, pero por dentro cada vez hay más porquería. Tú eliges. Puedes ser consciente y responsable contigo mismo. O puedes seguir engañándote.

¿Eres resolutivo o vives a base de parches?

 

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