Testimonio: Felipe. De individuo a manada

(Hoy publico un nuevo testimonio, Felipe, y su crónica del primer finde paleo en Mas Duran, una síntesis de todo lo que significa la “paleovida”: comida, movimiento, emociones, grupo, contacto humano, etc. ¡Muchas gracias, Felipe!)

Ponerme a escribir este testimonio no ha sido fácil. La misma idea de escribirlo me llevaba a pensar que sería uno de esos testimonios eternos, ilimitados en su extensión, tanto por lo vivido, como por lo reflexionado y leído con posterioridad. Pero hemos de delimitarlo con un inicio, un desarrollo y un desenlace y final, que en persona, obviamente, nos llevaría a una larga conversación de las de “hoguera”.

¿Sabías que la palabra “hogar” viene precisamente de eso? “Hogar” como lugar donde está la “hoguera”. ¿Y quién se juntaba y sentaba en el “hogar”, junto a la “hoguera”? El grupo, la manada, la familia…

Cuando decides formar parte de un fin de semana “friki”, hay algún motivo que te lleva a hacerlo. Obviamente mi motivación era el Método Natural de actividad física, pero el complemento de las charlas sobre alimentación Paleo es lo que me decidió definitivamente a participar, principalmente por dos motivos:

  • Conocer un poco más éste método de alimentación.
  • Tratar de encontrar respuesta a mis problemas digestivos.

Un día es escaso para exprimir todo el Método Natural (que no el cuerpo y las tremendísimas agujetas de cuádriceps de cinco días de duración. Mis piernas están muy dadas al pedaleo pero algo olvidadas de algunos movimientos básicos como el gateo, reptar, en definitiva, la posición agachada). En mi caso me queda mucho que aprender y practicar en lo relacionado con los saltos y progresiones superando obstáculos. Esta “escasez” hace que cuando anunciáis “grupos de práctica” del Método Natural fuera de Zaragoza, me pongáis los “dientes largos”. Espero que el próximo verano os lancéis con alguna jornada donde se trate el “agua” y el “nadar” como ese movimiento incluído en la lista. A mi se me queda algún movimiento que incluiría en esa lista…

Sobre la alimentación, se me quedó corto, esperaba más. Hubo retazos enriquecedores y esclarecedores, pero me hubiera gustado dedicar más tiempo para hablar sobre la alimenación “paleo”; experiencias, etc. Aunque es verdad que ahora ya discierno entre una alimentación “paleo”, correcta, que no debería hacerme daño y lo que no… pero es difícil aplicar y desterrar 35 años de una forma de alimentarse muy diferente.

Sobre la convivencia, el inicio fue chocante, desde el momento de recoger a Pascal en Barcelona, al pensar en lo “friki” que iba a ser todo al conocer a Diego “descalzo” cuando estaba lloviendo o a ver a Alba poseída corriendo descalza y jugando con un perro. Aunque de primera estás sensibilizado y proactivo, hay que ver cómo la sociedad, la educación y la (des)evolución de la “era moderna” nos estigmatiza hacia algunos comportamientos y visiones.

Resumiendo… Más allá de paleodieta y paleoejercicio, me quedo con la sensación de “manada”, de “grupo” que se creó tan especial en la velada del sábado. Es cierto que algunos ya os conocíais y eso facilita el “momentum” pero las sensaciones y sentimientos creados… En contadas ocasiones han podido aflorar incluso en mi grupo de amigos y vosotros, unos “desconocidos”, lo conseguistéis.

Me quedo con eso, con el “valor humano” de cada uno de los que convivimos el fin de semana, con vuestra apertura de mente, alma y espíritu y con tu abrazo sincero en la despedida, que me cogió un poco por sorpresa, al no estar muy acostumbrado a muestras afectivas fuera del circulo familiar. Decía mucho ese abrazo.

Todo ésto hizo dificil la despedida, separarte de algo que había calado tan profundo en tan poco tiempo. El fin de semana se quedó corto, tanto en experimentar con el estilo de vida paleo, como con vosotros. Y fue la mente la que pudo con el corazón para llevarme hasta el coche y no quedarme allí para formar parte del grupo, porque obviamente, SOY MANADA.

 

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