Archive: noviembre, 2013

Testimonio de Fina y Loreto. Del barefoot running a la libertad total del Método Natural

(Hoy comparto el testimonio de Fina y Loreto, autoras de los blogs Correr Sin Gluten y Barefoot Running. Ellas ya habían desaprendido gran parte del camino; la decisión de correr descalzas y eliminar totalmente de su dieta el gluten así lo demuestra. Y el Método Natural… un buen complemento a ese gran cambio de hábitos y mentalidad. ¡Gracias Pesque y Phi!)

“El camino arriba y abajo es uno y el mismo”

Heráclito de Éfeso

Durante años recorrí un camino de preguntas por el intrincado laberinto en torno a eso que llamamos salud. A lo largo de meses caminé por pequeños senderos que me llevaron hasta una carretera al final de la cual se encontraba Mas Duran, morada de “La Manada” y lugar en el que se celebró el Primer Fin de Semana Paleo que incluía un Curso de Iniciación al Método Natural a cargo de Robert Sánchez. Viajé en compañía de los míos: pareja, hermano, sobrino… Extrañamente especial compartir con ellos el descubrimiento de una nueva manera de relación entre el todo constituido por mente, cuerpo y entorno natural.


Comer de un modo natural, moverme de un modo natural, interaccionar con los elementos que tengo a mi alrededor, permitir a mi cuerpo moverse de manera libre, prescindir de las reglas, reaprender lo que ya sabía… Fluir como un líquido y sentir con ello que mi cuerpo se integra en el entorno. Algo tan simple y básico que resulta revolucionario, algo tan intrínsecamente humano y, sin embargo, tan completamente ajeno a nuestro estilo de vida actual que parece nuevo. Todo eso es lo que Robert Sánchez consiguió que sintiera mientras movía mi cuerpo como no lo había hecho nunca.

Todo eso, pero no sólo eso. Nos movimos por el suelo y también corrimos descalzos, tal y como lo hacen los niños cuando todavía no han olvidado cómo hacerlo. David Lampón consiguió que todos hiciéramos algo que todavía sigue dando miedo a muchos corredores minimalistas: descalzarse; Pau Oller nos enseñó que en nutrición las cosas no son blancas o negras; Alba me hizo sonreír cuando más cansada estaba; Javi nos mostró sus dotes de showman… Fueron muchos los momentos y sensaciones en ese fin de semana especial, mucho lo aprendido y muchos los nuevos interrogantes que pienso utilizar como herramienta para emprender nuevos caminos o bien recorrer los mismos en sentido contrario.

Fina González Richard (Pesque), con la colaboración de Loreto (Phi).

No hay nada más evolutivo, sencillo y real que el juego

Lo sabes desde hace tiempo. No estás en el paleolítico. Tampoco tiene sentido volver. Pero tu herencia evolutiva pesa tanto…

Tienes unas necesidades evolutivas vitales. Respirar, beber, comer, dormir, moverte, exponerte a la luz natural, relacionarte, emocionarte, pensar y contemplar. Si no las cubres algo falla, te sientes mal y corres el riesgo de enfermar.

Entonces analizas cada una de esas necesidades, las estudias e intentas determinar un patrón a seguir. Respirar así o asá. Beber más o menos. Comer esto o lo otro. Dormir de noche y no de día. Cooperar o competir. Hacer caso a las emociones, a la razón o a la intuición. Tal vez demasiado que controlar, que sistematizar, que mecanizar, que programar.

¿Y si no es el camino? ¡Por fin te has dado cuenta! ¿Cómo determinar un patrón de algo que no sigue un patrón? Porque, en realidad, no hay patrón. Hay principios, sí. Pero no hay norma, estructura. Cualquier cosa puede ocurrir en la naturaleza, incierta e impredecible.

¿Y ahora qué hacemos?

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

W. Shakespeare

Jugar.

Jugar es evolutivo. El juego está presente en nuestra historia como homínidos desde hace millones de años, muchos más de los dos y pico que llevamos siendo homos –el resto de grandes primates, de los que nos separamos hace más de cinco millones de años, también juegan. El juego ha sido y sigue siendo la forma más eficaz de aprender, es decir, de evolucionar.

Jugar es sencillo. Sí, hay bases, pero no hay normas estrictas. Eso implica cierta flexibilidad. Además, jugar no es obligatorio. Si no quieres jugar, no juegas y no pasa nada. Flexibilidad y no obligatoriedad hacen que el juego sea la actividad más sencilla en la que puedas participar –o no.

Jugar es real. Jugar es hacer algo, lo que sea, aquí y ahora, el único lugar y momento que realmente existen. No hay metas ni objetivos más allá del propio juego. Tu atención está centrada en el propio juego. Por tanto, juegas y disfrutas. Nada más. Lo que ocurra después del juego son consecuencias.

Sé que da miedo, que tomarse la vida como un juego puede parecer dejar de tomársela en serio y abandonarse al descontrol y el azar. ¿Todavía crees que controlas? ¿Que lo que te ocurre depende de ti?

Personalmente apuesto por jugar, y resulta que así las cosas siempre van como tienen que ir, son como tienen que ser –la aceptación es un principio primordial de este juego.

Así que, para disfrutar plenamente de la vida, por su coherencia evolutiva, sencillez y realismo, te invito a jugar.

Jugar a respirar, beber, comer, dormir, moverte, exponerte a la luz natural, relacionarte, emocionarte, pensar y contemplar.

Tal vez descubras que no hay mucho más por hacer.

Test de 10 segundos para saber si eres capaz de meditar o practicar mindfulness

“No soy capaz de meditar”, “no puedo dejar de pensar”, “no puedo concentrarme en mi respiración” o “mi cabeza no deja de bombardearme con pensamientos” son algunas de las muchas de las excusas o explicaciones que solemos dar cuando alguien nos recomienda meditar o practicar mindfulness una o varias veces al día, todos los días, para finalmente declarar que “eso no va conmigo”.

Más allá de debatir si meditar y la práctica de la atención plena consisten en “dejar de pensar” absolutamente –en realidad no, sino más bien en pensar sin pensar–, el caso es que, al menos personalmente, no conozco ni a una sola persona que verdaderamente no sea capaz de hacerlo.

¿Cómo lo sé? Porque todo el mundo supera este test de 10 segundos para saber si uno es capaz o no de meditar y practicar mindfulness.

¿Quieres saber si eres capaz de meditar, de centrar toda tu atención en el momento presente, de pensar sin pensar?

En este vídeo (instante 4m:59s) Eckhart Tolle, autor de El poder del ahora, te invita a realizar un ejercicio para saberlo. De veras, es muy sencillo. ¡Pruébalo!

Lo único que tienes que hacer para sentirte bien y ser feliz

Inspirado en:

  • Mis últimos cuatro años dedicados a estudiar, compartir y experimentar la coherencia evolutiva.
  • Una conversación más que provechosa con Pau Oller, fisioterapeuta y experto en psiconeuroinmunología, actualmente a cargo de su propia Clínica Respiratoria.
  • Una tarde inolvidable en compañía de Pablo Herreros, primatólogo y doctor en evolución humana y cognición, autor del blog Somos Primates.
  • Mis aventuras más recientes en la práctica del mindfulness y la meditación.

Lo único que tienes que hacer para sentirte bien y ser feliz es adaptar toda tu herencia evolutiva al momento en que vives actualmente.

Es decir…

  • Respirar.
  • Beber.
  • Comer.
  • Dormir.
  • Moverte.
  • Exponerte a la luz natural.
  • Relacionarte con los demás.
  • Emocionarte.
  • Pensar.
  • Y contemplar.

…de acuerdo a la forma en que el ser humano y sus antepasados han interactuado con su medio ambiente –recuerdo que emociones y pensamientos también son medio ambiente– durante millones de años, al mismo tiempo que adecuándolas a la sociedad y cultura actuales.

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