Testimonio: Patricia. No se trata de aprender a moverse, sino de despertar el movimiento natural

(Hoy Patricia nos explica lo bien que se lo pasó en Mas Duran hace casi ya dos meses, aunque desde entonces no haya dejado de moverse todas las semanas con el Grupo de Método Natural de Barcelona. ¡Mil gracias Patri!)

Gatear, saltar, hacer equilibrios, coger objetos pesados, correr… Esto y muchas cosas más son las que pude experimentar en el Curso de Iniciación de Método Natural en Mas Duran, en un sábado espléndido e intenso. Es difícil resumir todas las sensaciones que tuve durante la jornada; más de 7 horas moviéndonos descalzos, sintiendo el contacto de la hierba bajo nuestros pies y manos, jugando y, sobre todo, reaprendiendo a movernos de forma natural, como niños. Y sinceramente, es un placer volverte a sentir como un niño, aunque sea difícil desprenderse de las normas que día a día nos pone la sociedad y nosotros mismos en cuanto a movimiento se refiere.

Tengo que confesar que ya conocía la mayoría de ejercicios que practicamos ese día, afortunadamente desde hacía unos meses; Rober ya me había enseñado a moverme, a jugar, a descubrir (o redescubrir) cómo mi cuerpo tiene muchas capacidades que había olvidado. Acostumbrada desde hacía un tiempo a no practicar deporte habitualmente, desde el primer día sentí como aquellas zonas que habíamos ejercitado volvían a despertar. Nadie se libra de las agujetas tras estar un tiempo sin hacer prácticamente nada. Y en Mas Duran, después de estar toda una jornada ejercitando hombros, pecho, piernas, brazos… ¡fue inevitable volver a despertar el cuerpo entero!

Me gustaría destacar la vitalidad, energía y espontaneidad de todos los que estábamos allí, casi 30 personas con ganas de pasarlo bien y compartir nuevas inquietudes; se respiraba un ambiente muy sano y, por supuesto, natural. Un tentempié de frutas y chocolate a mediodía fue suficiente para reponer fuerzas y volver a “jugar”, levantando piedras, troncos ¡y personas! Y finalmente, tras saltar y “colgarnos” de una barra, pudimos experimentar qué se siente al subir a un tronco en altura.

En definitiva, un día completo, en compañía de personas abiertas y entrañables, cada uno con algo que aportar y mucho que aprender.

 

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