Testimono: Ana. Del fitness multidisciplinar a la libertad total del Método Natural

(Hoy comparto el testimonio de Ana, un claro ejemplo del camino paralelo que hemos seguido muchos hasta toparnos con el Método Natural. ¡Muchas gracias Ana!)

Mi nombre es Ana, tengo 32 años, y des de los 16 practico deporte.A esa edad comencé a ir al gimnasio. Siempre he sido una chica un poco diferente y ya me metía en la sala de pesos libres, aunque también hacía lo suelen hacer las chicas, como aeróbic, step, etc. Por aquel entonces con mi primer sueldo me compre una bici de las chulas y empecé a salir los fines de semana a la montaña y a hacer alguna que otro carrera.

Según han ido pasando los años y conociendo gente nueva he probado diferentes deportes. Por un tiempo combiné la bici con la carrera y algo más tarde dejé un poco de lado la bici y me dediqué más a correr –siempre intentando que fuera por montaña. Al tiempo me saqué el título de técnica de fitness y me pasaba el día en el gimnasio, especialmente haciendo spinning ya que era lo que mejor se me daba, aparte de compensar el “mono” de bici, y además me pagaban por ello. Más tarde comencé a escalar y practicar deportes de aventura. Aunque la montaña siempre ha estado presente en mi vida, durante mucho tiempo combiné gimnasio entre semana –lo que al final se acabó convirtiendo en una obligación– y montaña el fin de semana –bici, correr, escalar, caminar, subir picos, barrancos…

Hará cosa de un año descubrí el Método Natural, lo que me pareció de lo más interesante, aunque un poco triste, ya que te das cuenta de que realmente no sabes moverte. Puede que nos movamos en el día a día, si es que nos movemos, pero siempre de la manera más “fácil” y menos efectiva. Así que cuando Robert propuso el curso de Método Natural, no lo dudé ni un momento. Todos sabemos gatear, trepar, saltar, lanzar… o si no que le pregunten a nuestros padres cuando éramos pequeños y tenían que correr todo el día detrás nuestro.  Quizá fue por querer tener ellos algo de comodidad que llegamos a perder esos movimientos, gracias al “ten cuidado que te vas a caer”, “ay la niña que se ha subido a la silla”, “no toques eso”, “no lo tires”…y así podríamos seguir.

Como comentaba al inicio, hace años que practico deporte pero nunca me he sentido tan libre como con el Método Natural, además de pasarlo genial, porque te ríes un montón, ya que ves que todos estamos más o menos en la misma condición. Aparte, no se compite sino que se colabora, y ganas movilidad y fuerza, muy importante para el día a día aunque nos quieran hacer pensar lo contrario.

Cuando lo practicas ves que esos movimientos forman parte de ti, pero que están como oxidados, lo que hace pensar que con práctica son movimientos que se acaban integrando hasta que finalmente salen solos. Con la práctica luego ya no hay que pensar en si primero la pierna derecha con la mano izquierda o al revés; es un movimiento natural, fluido. Incluso la expresión de la cara cambia al practicarlo, es más relajada, como la de un niño, porque al final se trata de jugar con tu propio cuerpo y el entorno natural que te rodea, no moverse como un robot, que aunque practiques deporte al aire libre siempre caemos en robotizar movimientos.

Con el Método Natural, sí o sí, tienes que estar aquí y ahora. Si no lo estás es imposible moverse con soltura; si no estás presente no puedes integrarte y formar parte de lo que te rodea. Considero que son todo ventajas y además  aplicables al día a día, y a cualquier  disciplina deportiva (si es el caso). Yo, lo recomiendo.

No sólo te sientes libre por practicarlo en un entorno natural, si no por que tus movimientos son libres y realmente naturales.

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