3 lecciones sobre relaciones sociales evolutivas que aprendí con Pablo Herreros

No podía resistirme a no hacer mención en el blog. Hace unos días tuve el placer de conocer a Pablo Herreros y asistir a su seminario “Selección y evolución aplicada a las redes humanas”.

¿Pablo Herreros? Es probable que le conozcas. Sí, si es así, envidia cochina es la que sientes ahora mismo –es broma. Y si no, deberías seguirle la pista en su blog Somos primates.

Pablo es sociólogo, primatólogo y doctor en evolución humana y cognición, y entre otras muchas cosas que hace –conferencias, cursos, clases– puede que lo hayas visto en televisión, en el programa Redes, ya que forma parte del equipo de investigación de Eduard Punset.

No voy a explicar todo lo que vimos aquella tarde. Ése es el trabajo de Pablo. Pero sí quiero compartir contigo las tres cosas más importantes que aprendí, en línea con la coherencia evolutiva que sigue este blog.

1. Las relaciones sociales son vitales. No hay discusión. Son tan necesarias como respirar, beber, comer, dormir, moverte. Si no te relacionas, mueres –y no hace falta que tu corazón deje de latir para considerarte muerto.

2. Las relaciones sociales tienen una base evolutiva importantísima. Nuestra herencia evolutiva determina en gran medida nuestra conducta y la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el entorno. Y no desde hace esos “escasos” dos millones y medio de años que habitamos el planeta como homos, sino desde hace muchísimo más tiempo, entre cinco y veinte millones de años, cuando el antepasado común que compartimos con el resto de grandes primates –chimpancés, bonobos, gorilas…– ya danzaba por estas tierras. ¿Cómo lo sabemos? Sin influencias culturales, desde niños, nos comportamos calcado a un chimpancé.

3. Los tópicos sobre la “ley del más fuerte”, la “ley de la selva”, “el hombre es un lobo para el hombre” y esa idea de que la vida salvaje es competición y lucha constante no son más que mitos y leyendas. La vida en plena naturaleza no tiene nada que ver con eso, la mayor parte del tiempo. La cooperación y el altruismo son comportamientos instintivos e intuitivos, innatos, naturales, más allá que culturales o educacionales. De hecho, uno de nuestros problemas es que esa base relacional evolutiva a menudo choca de pleno con nuestra educación y cultura, provocando ciertos “cortocircuitos”. Además, los temidos conflictos sociales, eso que tanto intentamos evitar, son una de las formas más eficaces y naturales de unir, estrechar lazos, fortalecer relaciones e incrementar la confianza en y con los demás –una vez resueltos, claro.

Una vez más, insisto… Dieta, ejercicio, exposición a la luz del sol, descanso, etc. Todo eso está muy bien. Pero no olvidemos que somos seres sociales.

Si te interesa aprender más sobre este tema, puedes ver esta conferencia de Pablo:

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