Archive: febrero, 2014

Por qué tu paleodieta no funciona

Reconozcámoslo. A nadie le gusta mostrar sus fracasos. A la gente sólo nos gusta hablar de nuestros éxitos. El mundo de las dietas es un claro ejemplo. Por cada mil testimonios que avalan la efectividad de una dieta sólo encontraremos un par de intentos fallidos. Puro marketing.

Pues no siempre es oro todo lo que reluce. De vez en cuando alguien me escribe o charla un rato conmigo preocupado porque su paleodieta no acaba de funcionar. ¿Qué está pasando? La verdad, es difícil dar en el clavo; cada persona es un mundo. Sea como sea, creo que puede estar pasando algo de esto:

1. Tu paleodieta no tiene nada que ver con la paleodieta

Hay tantas versiones que corren por ahí, sobre todo en los típicos articulillos que simplemente la sobrevuelan y que no tienen otro fin que desacreditarla, que es posible que estés algo confundido. Y no sólo por esos mini-resúmenes… Incluso el ilustre Loren Cordain –sí, es un hombre– dice unas cuantas chorradas acerca de las grasas saturadas y la carne magra en sus libros La Dieta Paleolítica y Paleodieta Para Deportistas.

Gracias a toda esta confusión, sumado a creencias antiguas que todavía revolotean por tu cabeza, probablemente estarás comiendo poco, minimizando el consumo de grasas, ingiriendo demasiada fruta, haciendo cinco o más comidas al día, etc. Es decir, errores típicos y comprensibles de paleonovatos –yo también pasé por eso.

Infórmate más y mejor, si quieres empezando por la mejor síntesis que encontrarás acerca del tema, el libro Viviendo Paleo de DietaPaleo.org, y siguiendo por otros estupendísimos blogs como EvaMuerdeLaManzanaFitnessRevolucionario, MeGustaEstarBien, SpartanGourmet, NutriEntrena, EstoNoEsComida, etc. Me dejo unos cuantos, pero es que la comunidad no deja de crecer y no caben todos. Navegando por todos ellos irás descubriendo el resto.

2. La paleodieta no existe

Una vez te has infoxicado con todo lo que este grupo de frikis decimos sobre la paleodieta –yo el primero– te darás cuenta de una cosa: la paleodieta no existe.

Como decía, cada persona es un mundo. Y una dieta que no es dieta, sino más bien un estilo de vida, puede tener tantos enfoques como practicantes.

¿Te han engañado? Claro que no. ¿Ahora qué haces? Tranquilo. De hecho, que nadie se acabe de poner exactamente de acuerdo es algo muy bueno…

Por un lado porque, en realidad, aunque siempre solemos centrarnos en “lo malo” –las diferencias–, sí que hay muchos puntos en común. Detéctalos y tómalos como base.

Y por otro lado porque ese desacuerdo te obliga a dar los pasos definitivos para crecer, desarrollarte de verdad y encontrar tu dieta ideal: abrir tu mente, experimentar contigo mismo y diseñar tu paleodieta.

En serio. Ni tan sólo el profesional con más títulos, conocimientos y reconocimientos del mundo… Nadie va a poder decirte exactamente qué y cómo comer para sentirte bien y mantenerte sano.

3. Tienes mucha prisa

Hayas o no hayas acertado más o menos en encontrar tu paleodieta, pretendes que todas esas expectativas y objetivos que has fijado como motivación para tu cambio de hábitos alimenticios ocurran en unas pocas semanas o meses.

Qué quieres que te diga… ¿Pretendes que después de 20, 30 ó 40 años comiendo basura y maltratando a tu cuerpo todo vuelva a fluir en tan poco tiempo?

Si tienes prisa, estás perdido.

Aprovecha la oportunidad de la infoxicación que te recomendaba y pregúntale a cada uno de los autores de los blogs que antes te comentaba si han dado ya con su dieta ideal definitiva. Apuesto lo que quieras a que, si son sinceros, todos te responderán que no. Por si te sirve de algo, yo llevo casi cinco años con esta tontería y sigo experimentando, jugando.

En fin, date tiempo.

4. Tu paleodieta sí funciona, pero buscas la perfección

Vamos a ser francos. Te encuentras perfectamente. Lo que pasa es que tienes cierta tendencia al perfeccionismo, a la falta de seguridad en ti mismo, a la insatisfacción permanente. Siempre encuentras fallos a todo, cuando en realidad todo ya está bien.

¡Por Dios! Que te duela la cabeza una vez cada dos meses, que te sientas cansado después de una semana de hiperactividad, que tengas un mini-michelín de 5 milímetros o que muy de vez en cuando tengas que apretar para cagar no quiere decir que algo vaya mal.

Amplía tu perspectiva, obsérvate de forma general y no tan al detalle, no te obsesiones, date margen y disfruta de todo lo bueno que has conseguido con tus cambios.

La perfección no existe; de hecho tú ya eres perfecto. Tu paleodieta sí funciona.

5. La paleodieta no es para ti

Me cuesta un mundo hacerlo, como es normal, pero he aprendido a no aferrarme a mis propias creencias al 100%. La paleodieta se basa en una serie de principios evolutivos, y para los ojos de la evolución creo que todos somos iguales –dejando a un lado una serie de detalles que nos caracterizan individualmente; de ahí que experimentar sea un deber de vida. Una base dietética primitiva debería estar funcionando…

Sin embargo, reconozco que la paleodieta, aquí y ahora, tal vez no sea para ti.

Cada persona tiene su momento. Yo mismo tuve que pasar por la dieta meditarránea, dietas hipocalóricas, dietas hiperproteicas, veganismo, macrobiótica, germinados, blablabla…

Déjate de paleodietas y cavernícolas, y experimenta y prueba lo que consideres oportuno.

Si das con otro tipo de alimentación y estilo de vida que te hace sentir bien y te ayuda a ser feliz, yo más contento que estaré. Ojalá lo consigas.

Y si no, siempre podrás volver a probarla, pero ahora con más experiencia, que es lo que en realidad importa. Tal vez entonces sí sea tu momento primitivo.

2º Finde Paleo con SoyManada y EvaMuerdeLaManzana, y curso de Método Natural incluido

(Modo anuncio)

No ha pasado todavía medio año desde la última vez (crónica 1 y 2), y mis amigos de SoyManada ya la están liando de nuevo. Parece ser que con el primer finde paleo no tuvieron suficiente… ¡Claro que no!

No me alargaré mucho. Puedes leer todos los detalles del evento en este enlace. Para reservar tu plaza mejor date prisa, porque no hay muchas –creo que alrededor de 15 ó 20– y la última vez se agotaron en menos de una semana.

Yo sólo puedo decir que será otra vez todo un honor hacerme cargo de la jornada física del sábado ofreciendo el Curso de Iniciación al Método Natural de Georges Hébert, así como compartiendo todo el fin de semana con el resto de participantes.

Pero eso no va a ser lo mejor porque… ¡¡¡Tatatachaaaaán!!! No por menospreciar a nadie… ¡Jaja! ¡¡¡¡Pero por fin voy a conocer a Edurne de EvaMuerdeLaManzana!!!!

¿Tú vas a perder esta oportunidad? Yo, aunque parto con ventaja, por supuesto que no me lo pierdo.

Lo dicho, más información aquí, y para inscribirte ponte en contacto con la manada escribiendo a soymanada@gmail.com.

¡Nos vemos en 6 semanas!

Cómo mejorar la comunicación con tu pareja en 4 sencillos pasos

Bueno, en realidad también sirve para mejorar la comunicación con cualquiera.

Cuando amas a alguien, lo mejor que puedes ofrecerle es tu presencia. ¿Cómo puedes amar si no estás ahí? – Thich Nhat Hanh

Esta vez, como me ocurrió con Ido Portal y su rutina en Cómo hacer una sentadilla, hoy con Thich Nhat Hanh me encuentro ante la misma situación. Su “rutina” de 4 ejercicios para mejorar la comunicación con tu pareja es sencilla y completa. Nada que añadir y nada que quitar.

Y como el vídeo incluye subtítulos en español, yo me callo, hago eco de su sabiduría y te recomiendo no esperar ni un minuto para ver uno de los vídeos más esclarecedores e inspiradores que he visto hasta ahora, respondiendo a la pregunta del título justo a partir del instante 2:00.

Si te inspira –seguro que sí–, compártelo con más gente y participa en este intento de resonancia para una mejor comunicación.

Mantente atento:



Sentadillas y meditación, igual de inútiles

Igual de inútiles si no hay continuidad, si no hay algo más tras ellas.

No dejo de insistir. Es una cuestión evolutiva. Desde el dominio ecológico, desde el desarrollo exponencial de la conciencia, el hombre se convirtió en el primero en poder elegir. De hecho, tal como están las cosas, elegir ya casi se ha convertido en un deber, si es que se pretende ser feliz, sentirse bien –ya sabemos lo que pasa si te dejas llevar por la cultura de la insatisfacción. Y para ello, hay que “vivir a propósito”, escoger, practicar, entrenar… cuerpo y mente.

Para mí, la sentadilla y todas sus versiones –la de verdad, la evolutiva, no la de los 90 grados del fitness ni la del levantamiento de peso de la halterofilia y el crossfit– y la meditación son herramientas básicas de bienestar y felicidad.

Ahora bien, si se quedan en eso, en sentadillas y meditación, en la práctica de unos pocos minutos al día, ambas son exactamente igual de inútiles.

No me refiero a la continuidad como perseverancia, sino al hecho de servir, de ser utilitarias, de formar parte de un “algo más”, de mantener su “espíritu” a lo largo de toda la jornada, de toda la vida.

Como decía, la sentadilla es una base, un principio de movimiento físico, y como principio, algo que debe generar una continuidad. La sentadilla es el inicio de una nueva y al mismo tiempo ancestral forma de movimiento, cerca del suelo, donde la corrección y alineación postural de la Jaula desaparecen, donde empieza el juego natural de nuestra capacidad real de movimiento, donde se asientan los cimientos de movimientos mucho más complejos, como caminar, correr, gatear, saltar, trepar…

Como decía, la meditación es una base, un principio de movimiento mental, y como principio, algo que debe generar una continuidad. La meditación formal es el inicio de una nueva y al mismo tiempo ancestral forma de pensar, en el presente, pensar sin pensar, donde el ego y los juicios se quedan a un lado, donde empieza el juego natural del asombro y la incertidumbre diarios, donde se asientan los cimientos de la aceptación, la compasión, el amor, la interdependencia de todas las cosas…

Puedes hacer mil sentadillas cada día. Si se quedan sólo en eso, en sentadillas, son inútiles.

Puedes sentarte a meditar dos horas todos los días. Si se queda sólo en eso, en un rato sentado contigo mismo, es inútil.

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