Archive: julio, 2014

3 cosas que hacer cuando tu vida se desmorona

Hay tres cosas que hago cuando mi vida se desmorona.

Número uno: lloro a moco tendido y hago borrón y cuenta nueva en mi corazón. Hasta que no haga esto mi nueva vida no empezará, así que eso es lo primero que hago cuando mi vida se desmorona.

La segunda cosa que hago es cerrar mis ojos y dar gracias a todos y cada momento de mi vida. Voy a donde sé que encontraré amor y dejo que llene mi interior, y transformo la tristeza en fuerza; estoy contento de estar vivo.

Y las cosas mejoran. Sé que por encima de las nubes el sol brilla. Las cosas mejoran. El amor sigue siendo la respuesta en la que estoy confiando, en esas tres pequeñas cosas.

Así que la tercera cosa que hago ahora cuando mi mundo está por los suelos es hacer una pausa, tomarme un respiro, dejarlo pasar y permitir que el capítulo termine. Diseño un futuro brillante sin anclarme en lo que ha sido mi vida hasta ahora y lo intento, lo intento, lo intento de nuevo una y otra vez. Sí, lo intento, lo intento, lo intento de nuevo una y otra vez.

Y las cosas mejoran. Sé que más allá de la oscuridad volverá a amanecer. Las cosas mejoran. Sé que por encima de las nubes el sol brilla. Las cosas mejoran. El amor sigue siendo la respuesta en la que estoy confiando, en esas tres pequeñas cosas.

En esas tres pequeñas cosas.

¡Felices vacaciones!

Yo me despido por un mesecito.

Y quería hacerlo con muy buen rollo, así que pon los altavoces a toda castaña en imprégnate en menos de tres minutitos de las buenas vibraciones que desprende esta canción de Jason Mraz.

Deseo que, con vacaciones o sin ellas, seas muy feliz.


“Una” tribu que ni aunque les pagues corren para cazar por persistencia

Son los hadzabe de Tanzania.

Y es Wild Heidi (Alba), arqueóloga y prehistoriadora, quien nos lo explica de maravilla al compartir su experiencia con ellos, además de incluir el propio relato experiencial de uno de ellos.

El artículo en cuestión: Elogio a una vida natural, humana y coherente (1).

De entre todo lo que cuenta, lo más sorprendente para muchos –gracias al marketing cardiocronista–, y lo menos sorprendente para mí, es que de entre las tropocientasmil estrategias de caza que practican, la malinterpretadísima caza por persistencia probablemente sea la menos utilizada.

¿A quién leches se le ocurriría ponerse a correr horas y horas en una de las zonas más cálidas, secas y ásperas de la Tierra al sol del mediodía para cazar un bicho a repartir entre unos cuantos? Y todo mientras se consiga… ¿O acaso la caza siempre resulta exitosa? Desde el punto de vista de la conservación de energía, una ley universal en la que todavía hoy se sustenta cualquier tipo de vida, de biología, ¿vale la pena correr ese riesgo? ¿Y es suficiente la recompensa? Me resulta difícil encontrar cierto balance energético natural en esta estrategia.

Son muchas preguntas para las que, por supuesto, no tengo respuesta definitiva, jamás la tendré y dudo que nadie la tenga. Pero sobre lo que sí tengo serias dudas es acerca de lo que se está promoviendo alrededor de la alternativa a la sabiduría convencional –guiño a Sisson–, en el entorno Born to run. Y aquí nadie lo discute, que estamos hechos para correr. De hecho, después de caminar y a la par con todo el trabajo de suelo y cuadrupedia, correr es la segunda familia más importante del Método Natural de Georges Hébert.

En fin. Como mínimo aquí tenemos a “unos” que dicen que no, que prefieren otras estrategias de caza más económicas, seguramente a cambio de un gran esfuerzo físico –proporcional a la recompensa–, pero jamás sostenido en el tiempo a una alta intensidad, aburridamente crónico.

¡Ah! Por cierto. El matiz de las comillas en el “una” tribu y en el “unos” de después tiene dos motivos.

El primero, que esto es un ejemplo y que, como bien dice Alba, extrapolar lo que hacen unos tipos para justificar lo que “deberíamos” hacer todos roza, como mínimo, lo pretencioso –¿he oído tarahumaras?

Y segundo, que si uno rasca un poco en libros de antropología y le añade un poco de sentido común al asunto verá que, dada su naturaleza, la caza por persistencia no tiene mucho que ver con lo que cuentan por ahí y que, a nivel global, es una de las infinitas formas de caza – probablemente una de las menos practicadas.

Insisto, no dejéis de leer Elogio a una vida natural, humana y coherente (1), y de paso añadid su blog a vuestra lista de lecturas, que me han chivado que pronto vendrá una segunda parte.

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