Experimental

Fundamentado y basado en la experiencia.

Si seguimos hablando de evolución, algo que podemos comprobar simplemente examinando nuestras huellas dactilares es que cada uno de nosotros es un ser único. A pesar de podernos contar por miles y miles de millones de seres a lo largo de toda nuestra historia, dada la naturaleza del tiempo y el espacio, tanto la herencia evolutiva como el estímulo epigenético de cada persona es diferente, no sólo en su biografía pasada, sino en su presente diario, por lo que no existen dos individuos exactamente iguales en ningún sentido –la vida es maravillosa.

Si hablamos de genes, es evidente que los hombres compartimos una misma estructura genética, pero en ningún caso un contenido idéntico. En el mismo momento de concebirse, cada uno de nosotros ya es único.

Si hablamos de epigenética, es evidente que los hombres que pertenecen a una misma comunidad social comparten una misma estructura sociocultural y biológica, pero en ningún caso un estímulo ambiental idéntico, ya no solo por lo incierto y variable de las circunstancias vitales, de lo que nos va ocurriendo individualmente, a través de nuestra educación, cultura, relaciones sociales, comida, estilo de vida, etc., sino por la increíble influencia de cómo interpretamos mentalmente esa realidad diaria, la experiencia. Todo ello provoca que cada uno de nosotros sea, si cabe, todavía más único.

La experiencia y la experimentación individual es nuestro mejor guía, el más fiable, el que mejor conoce. Porque la experiencia no sólo se razona o se describe, no puede reducirse al lenguaje ni al pensamiento. La experiencia sobre todo se percibe, se palpa, se siente. Y sólo la conoce uno mismo.

Todos y cada uno de nosotros tiene una experiencia única y la experimenta de una manera distinta. Y todos y cada uno de nosotros percibe la realidad de una forma única, personal.

La vida se vive individual y experimentalmente.

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