Ejercicios de movilidad para los dedos y la planta de los pies

Para esto de prestar más atención a los pies y cuidarlos, vamos a ir paso a paso, de lo pequeñito –los micromovimientos– a lo más gordo –los macromovimientos y los gestos propios de la locomoción natural.

Como explicaba al recordar unos cuantos motivos por los que estimular y mimar nuestros pies, seguramente con dar el paso hacia una vida descalza gran parte de nuestro bienestar podal se restauraría, se auto-regularía de forma más o menos espontánea. Ahora bien, al llevar tanto tiempo bajo la opresión de la ortopedia de los zapatos convencionales y la inactividad, puede que necesitemos cierta dedicación extra.

De hecho, esta es la filosofía del Método Natural, que divide el desarrollo de su práctica en ejercicios educativos elementales y ejercicios utilitarios indispensables, antes de progresar hacia la combinación más realista de movimientos, los plateaus –circuitos– y parcours –recorridos.

Los ejercicios que veremos hoy podrían considerarse educativos elementales.

Ejercicios de movilidad para los dedos y la planta de los pies

Ejercicios para el desarrollo de la movilidad útil –fuerte, eficiente, no laxa– para el pie hay infinitos, pero he escogido estos tres por empezar cubriendo el aspecto más importante del pie en la locomoción, los micromovimientos de flexión y extensión –también los hay de rotación, inclinación, etc., pero los incluiremos al trabajar sobre el tobillo.

Así, mi propuesta inicial y básica para trabajar esta característica del pie son estos tres ejercicios:

1. Levantar el primer dedo (el gordo)

Sentados o de pie, tanto da, manteniendo todo el tiempo la planta del pie en contacto con el suelo, nos concentramos únicamente en levantar el primer dedo del pie, mientras ejercemos una ligera presión con el resto de dedos contra el suelo para asegurarnos de que no le acompañan. Podríamos decir que hacen fuerzas opuestas.

2. Levantar el resto de dedos (del segundo al quinto)

Este ejercicio es exactamente igual que el anterior, aunque realizando gestos contrarios. Esta vez el primer dedo presiona ligeramente el suelo, mientras que el resto se despegan y extienden hacia arriba.

3. Recoger y extender una toalla

Sentados o de pie, con una toalla extendida debajo de los pies y estos totalmente apoyados, primero tratamos de recoger la toalla hacia el puente del pie, arrugándola con los dedos y la propia planta. Después de alrededor de cinco recogidas, pasaremos a volver a extenderla del todo.

Consideraciones comunes

Todos los ejercicios deberían realizarse según los siguientes parámetros:

· Maximizar el recorrido. Es decir, llegar al máximo de extensión y flexión de los dedos para cada ejercicio.

· Progresar con prudencia. Puede que al principio nos cueste alcanzar esos recorridos máximos; se trata de esforzarse en trabajar sobre los propios, olvidando rangos idealistas.

· Prestar atención y ser consciente. No hacer los ejercicios de prisa y corriendo, y mucho menos pensando en otras cosas. Son ejercicios cortos y simples para que mantener la conciencia también sea sencillo. Tratad de percibir las sensaciones que os envían los pies, sobre todo al alcanzar los extremos de cada movimiento.

· Realizar como máximo 5 repeticiones consecutivas de cada gesto. Lo ideal es ir alternándolos, cinco de uno, cinco del otro, etc. Los ciclos se pueden repetir varias veces, pero no le deis un trabajo demasiado repetitvo al pie –ni a ninguna parte del cuerpo.

He aquí un vídeo con los ejercicios y algunas indicaciones.

http://youtu.be/etzeD6Umz8w

¡A moverse!

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