Movimiento 1: Descalzarse y usar los pies

Por fin ha llegado el momento que todos los que participáis en el Proyecto Re-movimiento estabais esperando desde hace días, y más después de descubrir cuánto tiempo realmente estáis en modo “sedentarismo total”.

Llegado este punto, se presupone que todo el mundo tiene clara la importancia de dar vida, de revivir nuestros pies, que han permanecido medio zombies durante tanto tiempo. Los pies son la base de nuestra locomoción natural, de nuestro equilibrio y de nuestra postura. Por eso ocupan el primer lugar del experimento, además de que de esta forma empezaremos poquito a poquito, con prácticas breves y sencillas –sé que muchos tenéis ganas de más caña y me encanta vuestro entusiasmo… releed las bases del proyecto y sed conscientes de dos cosas: primero, hay personas que empiezan de cero, y segundo, todo lo que se inicia con demasiada euforia suele caer en picado bastante rápido.

Así que desde hoy 13 de febrero hasta el próximo 26 de febrero nuestra atención, conciencia y movimiento corporal van a estar completamente centrados en nuestros pies.

“Descalzarse y usar los pies” va a consistir en llevar a cabo todos los días durante quince días estas dos prácticas:

1. Vivir descalzo o prácticamente descalzo la mayoría del tiempo

Por un lado, siempre que el entorno sea conocido y seguro, y además nos lo podamos permitir y nos lo permitan –aquí cada cual sabe hasta dónde puede apretar en el trabajo–, nos descalzaremos totalmente o, como mínimo, por aquello del frío, nos quedaremos en calcetines.

¿Qué es un entorno seguro? En primer lugar, creo que nuestra casa suele ser segura, al igual que nuestro trabajo, si no trabajamos en un almacén o de cara al público. Y en segundo lugar, para que no se le olvide a nadie, la playa y el césped de los parques también son muy buena opción. De vez en cuando puedes pisar alguna caquita, es cierto, un buen día para comprar lotería, y para el resto de peligros, afortunadamente, tenemos ojos. En serio, un servidor lleva años descalzándose nada más ve o huele una parcelita de hierba en plena ciudad, puede que haya visto algún cristal o lata, por ejemplo, pero jamás me he pinchado ni hecho ningún corte. De veras, nunca.

En cuanto al trabajo, sobre todo para los que trabajáis en oficinas, cada uno jugad con vuestras posibilidades. No creo que tengáis problemas por quitaros los zapatos mientras estáis sentados en vuestro puesto de trabajo, o incluso podáis proponer la iniciativa a vuestro jefe. De hecho, hablando de jefes o directores de equipo o profesores, a aquellos que lo seáis os puedo garantizar que si vuestros empleados y alumnos trabajan y estudian descalzos, serán más felices y trabajarán y estudiarán mejor.

Finalmente, cuando el entorno no lo permita, tanto a nivel material como cultural, es el momento de vivir prácticamente descalzos, es decir, de utilizar calzado minimalista. Este es el motivo por el que hace unos días publiqué la guía básica para comprar zapatillas minimalistas. Echadle un vistazo y valorad vuestras opciones y preferencias.

2. Reforzar intencionadamente el descalcismo

O sea, realizaremos todos los días algunos ejercicios complementarios a la vida barefoot. Sí, sí, todos los días –pensad que son dos semanas; luego cada uno que haga lo que quiera.

Durante estos últimos días he compartido con vosotros diferentes movimientos:

· Ejercicios de movilidad para los dedos y la planta de los pies
· Ejercicios de movilidad en carga de pies y tobillos
· Las cuatro caminatas. Ejercicio integrado de movilidad de pies y tobillos

Mi propuesta es que realicemos estos ejercicios como mínimo una vez al día, en el orden marcado. Para ello, con tal de comprometernos, lo ideal es que ya de buena mañana marquemos en nuestra agenda en qué momento del día los vamos a hacer. Sabemos que durante el experimento el movimiento es nuestra prioridad, al mismo tiempo que no van a llevarnos más de diez minutos.

Comparto un ejemplo de protocolo a seguir. Como siempre, quien quiera o lo vea conveniente es libre de variarlo o diseñar el suyo propio.

1. Levantar el primer dedo – 5 x pie

2. Levantar el resto de dedos – 5 x pie

3. Recoger y extender la toalla – 5 completas por pie

4. Huella máxima – 5 x pie

5. Perímetro máximo – 5 x pie y sentido

6. Círculo máximo – 5 x pie y sentido

7. Las 4 caminatas – entre 30 y 60 segundos por caminata.

Por otro lado, no veo problema en que esta rutina se realice hasta tres veces al día, aunque si uno acaba de empezar con esto del descalcismo y el movimiento, no lo aconsejo. Primero por falta de preparación –el cuerpo puede que no se tome muy bien tanto trabajo de golpe. Y segundo por “carga mental”. Empezar a moverse requiere de voluntad, que se agota rápido. En fin, creo que es mejor a poquitos, despacio y buena letra.

Tened en cuenta, también, que esto dura cinco meses, y que se trata de ir siendo consciente, de nutrir vuestro cuerpo con movimiento paulatino, de habituaros a ello y de llenar vuestra caja de herramientas para el futuro.

Este será nuestro centro de atención durante dos semanas, pero podréis utilizar y progresar sobre lo aprendido durante el resto de vuestra vida.

Y no os olvidéis de pasar unos minutos al día con vuestro diario de movimiento para dar fe de lo practicado.

¡Mucho ánimo a todos!

All you need is move

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