Advertencia inicial: en el título hablo sobre correr, así como en el post. Sin embargo, lo que digo es aplicable a cualquiera de los 10 movimientos naturales. Si puedes hablar mientras caminas, corres, saltas, te equilibras, gateas, trepas, cargas, lanzas, te defiendes o nadas, es que no estás haciendo nada de eso de verdad.
“Deberías poder hablar cómodamente mientras corres” es uno de los consejos que más habrás escuchado. Obsesionados con controlar la intensidad, la cadencia, la frecuencia cardiaca, el ritmo de nuestra respiración, etc., esta recomendación se ha convertido en uno de los jaulísticos mandamientos del running, como aquellos de “mantener una cadencia constante”, “inspirar por la nariz y espirar por la boca”, “conservar y repetir la longitud de zancada que mejor se adapte a tu anatomía” o “para motivarte, escucha música mientras corres”.
Pues yo digo que no, que más bien todo lo contrario, que lo que debes hacer para correr bien, de verdad, es necesitar estar callado, no poder hablar.





