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Poco a poco nos vamos acercando. Ya queda menos, lo prometo. Pero antes de entrar de lleno en la alimentación natural, con base en la paleodieta, necesito dejar claras algunas ideas. Una de ellas gira alrededor de un concepto: el valor nutricional.
El valor nutricional de los alimentos no es más que el potencial nutritivo o la cantidad de nutrientes que el alimento aporta al organismo. Es un valor difícil de medir, carente de unidad de medición, y que depende de diversos factores tales como la aportación energética, la proporción de los macro y micronutrientes que contienen -carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas, minerales, agua,…-, la capacidad de asimilación de dichos nutrientes -teniendo en cuenta por ejemplo intolerancias y alergias-, el efecto sobre los diferentes sistemas del organismo -especialmente el inmunitario-, etc. De ahí que, desde un punto de vista nutricional y dejando a un lado algunos matices, se podría afirmar que una manzana “pesa” más que una hamburguesa del McDonald’s -como se ve en la fotografía-.
¿Por qué conocer el valor nutricional de los alimentos?
Obviamente, siempre que sea posible, los encontremos y podamos pagarlos -o mejor dicho, queramos pagarlos-, lo ideal es nutrirse a base de alimentos de máximo valor nutricional. Por poner algún ejemplo más, no creo que ya sea ningún secreto que un par de nueces son preferibles a un cruasán, un vaso de agua es mejor que un refresco o un bistec orgánico de caballo es más adecuado que un muslo de pollo del KFC.
Resumiendo, opino que podemos determinar el valor nutricional de un alimento teniendo en cuenta básicamente dos premisas:
- El valor nutricional de un alimento es mayor cuanto más se aproxima a su estado natural, es decir, cuanto más se parece a cómo lo encontraríamos en la naturaleza, en estado puro. Toda manipulación artificial, lo que es lo mismo que humana en la mayoría de casos, disminuye su valor nutricional. Lógicamente, el nivel de agresión y posterior deterioro del alimento depende de dicha manipulación, siendo algunas prácticamente inocuas y otras claramente nocivas.
- El valor nutricional de un alimento también dependerá de nuestra capacidad de asimilación del alimento en cuestión. Como dice la Dra. Olga Cuevas, comer y asimilar no es lo mismo. Por ejemplo, podemos tomar gran cantidad de leche y extraer muy poco calcio, mientras podemos comer un plato de brócoli y beneficiarnos de su notable aportación cálcica.
Estado natural
Teniendo en cuenta la primera premisa, deduzco: leer más










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