Juan Miguel, testimonio del exceso deportivo y la incoherencia natural

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Hago una parada en el camino para compartir contigo un regalo que me llegó hace unos días de parte de un lector malagueño, Juan Miguel Soler, en forma de correo electrónico.

Juan Miguel se presenta como una persona deportista y saludable, y no me queda ninguna duda de que lo es. Ahora bien, como él mismo se describe, durante mucho tiempo formó parte de ese grupo del que a veces hablo, aquellos que comprenden que el hombre está hecho para el movimiento pero que, probablemente gracias a la educación productivista y competitiva que hemos recibido y a la cultura del sacrificio que nos rodea, han llevado al extremo la práctica deportiva de la manera más incoherente posible, cegados por los objetivos del rendimiento deportivo, incluso pasando por encima de la salud y de los avisos que el cuerpo nos va enviando con cierta frecuencia informándonos de si la vida que llevamos le resulta beneficiosa o nociva.

Juan Miguel me escribía a raíz de alguno de mis tweets del tipo “¿Te sientes orgulloso cuando el médico te dice que tienes corazón de deportista? Yo no estaría tan contento por tener bradicardia”, en los que suelo poner en duda algunas de las creencias que tiene nuestra sociedad acerca de la salud, el bienestar, la dieta y el deporte. Interesante… Quiero leer más »


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“Olvídate de objetivos y resultados, y disfruta de las consecuencias” Robert Sánchez

El director general de tu cuerpo: el sistema nervioso

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Antes de seguir con esta aventura paleolítica, con tal de comprender cómo influyen en nuestro cuerpo la alimentación, la actividad física, el estilo de vida y el estado emocional, debemos conocer quién es el encargado de gobernar, regular y gestionar las funciones de nuestro organismo. Si comparamos nuestro cuerpo con el funcionamiento de cualquier empresa podemos afirmar que la dirección de éste recae básicamente en dos personajes y en la eficacia del trabajo en equipo entre ambos:

  • El director general: el sistema nervioso.
  • El director ejecutivo: el sistema endocrino.

Hoy es el turno de conocer un poco más el primero, sin pretender profundizar en el análisis de dicho sistema ni en la división de funciones según su situación o actividad -sistema nervioso central, periférico, somático, autónomo, etc-.

Podríamos resumir las funciones de nuestro sistema nervioso en una única acción: gestionar información.

Así, como cualquier director general, el sistema nervioso se encarga de controlar y coordinar toda la información que fluye a través de nuestro cuerpo, la cual podemos dividir en tres grupos, administrada por tres departamentos diferenciados: Interesante… Quiero leer más »


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Consecuencias y beneficios de la Paleodieta

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¿Consecuencias y beneficios? ¿Cuál es la diferencia? En realidad no la hay, aunque hacer esta distinción me sirve como pretexto para matizar algo…

Empiezo por las consecuencias porque quiero seguir insistiendo en una idea que remarco al final de cada uno de mis post: olvídate de objetivos y resultados, y disfruta de las consecuencias.

La naturaleza está a favor de la vida y siempre hará lo posible por asegurarla y alargarla en todo aquello que favorezca a esta misma y al equilibrio vital. Más allá de los consejos médicos y nutricionales y de las demostraciones científicas, siempre tendremos algo seguro: si seguimos la leyes que determina la naturaleza, si somos coherentes con ella, nuestros genes se mostrarán en su mejor expresión -epigenética-, la salud. Si no, lo harán en su peor versión, la enfermedad.

La Paleodieta es el tipo de alimentación más coherente con la naturaleza del hombre y, por tanto, las consecuencias de comer como lo ha hecho el hombre durante más de 2 millones de años serán un cuerpo ágil, fuerte, enérgico, flexible, proporcionado, simétrico y bello, un metabolismo óptimo, un sistema inmunitario eficiente y una vida plena en salud y bienestar.

Ahora bien, como la mayoría de nosotros estamos educados en la cultura del análisis y el resultadismo, también quiero compartir algunos de los beneficios y resultados concretos más significativos de alimentarse como el hombre de las cavernas -ampliados en los libros del Dr. Loren Cordain La dieta del Paleolítico y Paleodieta para deportistas-: Interesante… Quiero leer más »


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La Paleodieta, la dieta del cavernícola

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Antes de descubrir en qué consiste de manera resumida la paleodieta, repasemos algunos conceptos clave:

  1. La genética y la fisiología del hombre actual es el resultado de millones de años de evolución. Los cambios y hábitos introducidos en nuestra alimentación durante los últimos 10.000 años son insignificantes respecto a la base genética establecida durante los 2,5 millones de años anteriores.
  2. Hoy día, las comunidades que todavía viven en el planeta tal y como vivían los hombres del Paleolítico presentan mejor salud y bienestar que el hombre moderno, y no han desarrollado enfermedades como cáncer, diabetes, cardiopatías, celiaquía, osteoporosis, Alzheimer o depresión.
  3. El hombre forma parte de un todo, la naturaleza, y desde un punto de vista nutricional también participa en un proceso cíclico conococido como cadena trófica o cadena alimenticia. Cualquier modificación biológicamente injustificada en dicha cadena provoca desequilibrios tanto a nivel individual, el propio hombre, como a nivel global, el ecosistema. El hombre no puede ni debe comer cereales, legumbres o lácteos de origen animal porque no forman parte de su cadena alimenticia. El hombre puede y debe comer carne y pescado y, sobre todo, grasas de todo tipo -saturadas incluidas-, porque son los alimentos para los que la evolución le ha moldeado durante más de dos millones de años. Él no dictamina las leyes, sino la naturaleza y la evolución.

¿Qué es la paleodieta?

La dieta del Paleolítico es el tipo de alimentación que mantuvieron durante millones de años los homínidos, nuestros antecesores, y durante más de 200.000 años el homo sapiens, el hombre actual.

Durante todo ese tiempo hasta hace sólo entre 10.000 y 4.500 años, dependiendo de la zona del planeta, el hombre se alimentó de lo que encontraba, cazaba o pescaba, de ahí que también se la conozca, sobre todo en el ámbito de la antropología, como la dieta del cazador-recolector. Los alimentos que conforman la dieta del hombre pre-neolítico son vegetales, hortalizas, frutas, tubérculos, raíces, carne, pescado, huevos, semillas, frutos secos y excepcionalmente miel y bayas de temporada. Interesante… Quiero leer más »


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Copiar y mejorar a los que tienen éxito

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En alguno de mis posts anteriores ya he mencionado esta idea. Si uno lee algún libro de emprendimiento o de desarrollo personal verá que uno de los consejos más utilizados por los gurús de este mundillo es: copia a quien tiene éxito, haz lo mismo que hace él, y después mejóralo.

Como sugería Sean Croxton en su blog hace algún tiempo, “si queremos gozar de una buena salud, estar en forma, comer adecuadamente, mantener un peso adecuado y disfrutar de cierto bienestar, ¿por qué no hacer lo mismo que hacen las personas más sanas del mundo?”. Yo añadiría ¿y por qué no mejorarlo?

Es en este punto donde convergen la vida del pasado, la del cavernícola, y la del presente, la del homo digitalis ;-)

Ya vimos como las personas que realmente gozan de mayor salud en estos momentos en todo el planeta son aquellos que han permanecido aislados del desarrollo industrial, la química y el consumismo. No padecen diabetes, cardiopatías, osteoporosis, depresión, celiaquía o Alzheimer. Son los habitantes de pequeñas islas del Pacífico y el Índico y de algunas tribus del Amazonas y del centro de África. Viven, comen y se mueven prácticamente igual que los hombres del Paleolítico.

Así que, siguiendo el consejo de aquellos gurús, si queremos vivir sin todas esas enfermedades crónicas modernas, tal vez sería suficiente con copiar los hábitos de estos pueblos todavía hoy paleolíticos. De hecho, desde hace ya unos años, el Dr. Cordain, uno de los precursores de la paleodieta, está obteniendo resultados realmente satisfactorios en todos sus experimentos basados simplemente en esa “copia” de la alimentación de nuestros ancestros. Interesante… Quiero leer más »


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