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Por qué tu paleodieta no funciona

Reconozcámoslo. A nadie le gusta mostrar sus fracasos. A la gente sólo nos gusta hablar de nuestros éxitos. El mundo de las dietas es un claro ejemplo. Por cada mil testimonios que avalan la efectividad de una dieta sólo encontraremos un par de intentos fallidos. Puro marketing.

Pues no siempre es oro todo lo que reluce. De vez en cuando alguien me escribe o charla un rato conmigo preocupado porque su paleodieta no acaba de funcionar. ¿Qué está pasando? La verdad, es difícil dar en el clavo; cada persona es un mundo. Sea como sea, creo que puede estar pasando algo de esto:

1. Tu paleodieta no tiene nada que ver con la paleodieta

Hay tantas versiones que corren por ahí, sobre todo en los típicos articulillos que simplemente la sobrevuelan y que no tienen otro fin que desacreditarla, que es posible que estés algo confundido. Y no sólo por esos mini-resúmenes… Incluso el ilustre Loren Cordain –sí, es un hombre– dice unas cuantas chorradas acerca de las grasas saturadas y la carne magra en sus libros La Dieta Paleolítica y Paleodieta Para Deportistas.

Gracias a toda esta confusión, sumado a creencias antiguas que todavía revolotean por tu cabeza, probablemente estarás comiendo poco, minimizando el consumo de grasas, ingiriendo demasiada fruta, haciendo cinco o más comidas al día, etc. Es decir, errores típicos y comprensibles de paleonovatos –yo también pasé por eso.

Infórmate más y mejor, si quieres empezando por la mejor síntesis que encontrarás acerca del tema, el libro Viviendo Paleo de DietaPaleo.org, y siguiendo por otros estupendísimos blogs como EvaMuerdeLaManzanaFitnessRevolucionario, MeGustaEstarBien, SpartanGourmet, NutriEntrena, EstoNoEsComida, etc. Me dejo unos cuantos, pero es que la comunidad no deja de crecer y no caben todos. Navegando por todos ellos irás descubriendo el resto.

2. La paleodieta no existe

Una vez te has infoxicado con todo lo que este grupo de frikis decimos sobre la paleodieta –yo el primero– te darás cuenta de una cosa: la paleodieta no existe.

Como decía, cada persona es un mundo. Y una dieta que no es dieta, sino más bien un estilo de vida, puede tener tantos enfoques como practicantes.

¿Te han engañado? Claro que no. ¿Ahora qué haces? Tranquilo. De hecho, que nadie se acabe de poner exactamente de acuerdo es algo muy bueno…

Por un lado porque, en realidad, aunque siempre solemos centrarnos en “lo malo” –las diferencias–, sí que hay muchos puntos en común. Detéctalos y tómalos como base.

Y por otro lado porque ese desacuerdo te obliga a dar los pasos definitivos para crecer, desarrollarte de verdad y encontrar tu dieta ideal: abrir tu mente, experimentar contigo mismo y diseñar tu paleodieta.

En serio. Ni tan sólo el profesional con más títulos, conocimientos y reconocimientos del mundo… Nadie va a poder decirte exactamente qué y cómo comer para sentirte bien y mantenerte sano.

3. Tienes mucha prisa

Hayas o no hayas acertado más o menos en encontrar tu paleodieta, pretendes que todas esas expectativas y objetivos que has fijado como motivación para tu cambio de hábitos alimenticios ocurran en unas pocas semanas o meses.

Qué quieres que te diga… ¿Pretendes que después de 20, 30 ó 40 años comiendo basura y maltratando a tu cuerpo todo vuelva a fluir en tan poco tiempo?

Si tienes prisa, estás perdido.

Aprovecha la oportunidad de la infoxicación que te recomendaba y pregúntale a cada uno de los autores de los blogs que antes te comentaba si han dado ya con su dieta ideal definitiva. Apuesto lo que quieras a que, si son sinceros, todos te responderán que no. Por si te sirve de algo, yo llevo casi cinco años con esta tontería y sigo experimentando, jugando.

En fin, date tiempo.

4. Tu paleodieta sí funciona, pero buscas la perfección

Vamos a ser francos. Te encuentras perfectamente. Lo que pasa es que tienes cierta tendencia al perfeccionismo, a la falta de seguridad en ti mismo, a la insatisfacción permanente. Siempre encuentras fallos a todo, cuando en realidad todo ya está bien.

¡Por Dios! Que te duela la cabeza una vez cada dos meses, que te sientas cansado después de una semana de hiperactividad, que tengas un mini-michelín de 5 milímetros o que muy de vez en cuando tengas que apretar para cagar no quiere decir que algo vaya mal.

Amplía tu perspectiva, obsérvate de forma general y no tan al detalle, no te obsesiones, date margen y disfruta de todo lo bueno que has conseguido con tus cambios.

La perfección no existe; de hecho tú ya eres perfecto. Tu paleodieta sí funciona.

5. La paleodieta no es para ti

Me cuesta un mundo hacerlo, como es normal, pero he aprendido a no aferrarme a mis propias creencias al 100%. La paleodieta se basa en una serie de principios evolutivos, y para los ojos de la evolución creo que todos somos iguales –dejando a un lado una serie de detalles que nos caracterizan individualmente; de ahí que experimentar sea un deber de vida. Una base dietética primitiva debería estar funcionando…

Sin embargo, reconozco que la paleodieta, aquí y ahora, tal vez no sea para ti.

Cada persona tiene su momento. Yo mismo tuve que pasar por la dieta meditarránea, dietas hipocalóricas, dietas hiperproteicas, veganismo, macrobiótica, germinados, blablabla…

Déjate de paleodietas y cavernícolas, y experimenta y prueba lo que consideres oportuno.

Si das con otro tipo de alimentación y estilo de vida que te hace sentir bien y te ayuda a ser feliz, yo más contento que estaré. Ojalá lo consigas.

Y si no, siempre podrás volver a probarla, pero ahora con más experiencia, que es lo que en realidad importa. Tal vez entonces sí sea tu momento primitivo.

2º Finde Paleo con SoyManada y EvaMuerdeLaManzana, y curso de Método Natural incluido

(Modo anuncio)

No ha pasado todavía medio año desde la última vez (crónica 1 y 2), y mis amigos de SoyManada ya la están liando de nuevo. Parece ser que con el primer finde paleo no tuvieron suficiente… ¡Claro que no!

No me alargaré mucho. Puedes leer todos los detalles del evento en este enlace. Para reservar tu plaza mejor date prisa, porque no hay muchas –creo que alrededor de 15 ó 20– y la última vez se agotaron en menos de una semana.

Yo sólo puedo decir que será otra vez todo un honor hacerme cargo de la jornada física del sábado ofreciendo el Curso de Iniciación al Método Natural de Georges Hébert, así como compartiendo todo el fin de semana con el resto de participantes.

Pero eso no va a ser lo mejor porque… ¡¡¡Tatatachaaaaán!!! No por menospreciar a nadie… ¡Jaja! ¡¡¡¡Pero por fin voy a conocer a Edurne de EvaMuerdeLaManzana!!!!

¿Tú vas a perder esta oportunidad? Yo, aunque parto con ventaja, por supuesto que no me lo pierdo.

Lo dicho, más información aquí, y para inscribirte ponte en contacto con la manada escribiendo a soymanada@gmail.com.

¡Nos vemos en 6 semanas!

¿Por qué puedes y deberías desayunar lo que te dé la gana?

Sí. Este ha sido mi desayuno de hoy:

  • Estofado de carne de vaca de la buena –alimentada únicamente con pasto y criada en total libertad–, col, patata, cebolla y pimiento verde.
  • Tortilla de dos huevos de los buenos –del 0.
  • Un aguacate.

¿Has desayunado estofado?

Sí. ¿Qué pasa? ¿No es comida? Ayer sobró un plato. ¿Qué hago? ¿Lo tiro? Si sobra comida, ¿tú la tiras? Yo no.

¿Y has desayunado todo eso a las 9 de la mañana?

Sí. ¿Qué pasa? Después de más de 16 horas de ayuno y una sesión de Método Natural bastante intensa, y teniendo en cuenta que lo último que comí ayer fue una naranja y algunas nueces de macadamia, la verdad es que tenía bastante hambre. Además, prefiero empezar la jornada con buen pie que pasarme el día entero pendiente de la comida, la hora de la comida, la compra, la cocina, etc., y picoteando hidratos de carbono cada dos horas para mantenerme en estado “zombi”.

Está bien. También debería haber empezado aclarando qué es realmente un desayuno. Esto te puede servir: ¿Cuál es la comida más importante del día? (1) Cuestiones evolutivas sobre el desayuno. (2) Las bases de un buen desayuno. (y 3) Ejemplos de desayuno en la práctica del ayuno intermitente.

A partir de ahí…

¿Por qué puedes desayunar lo que te dé la gana?

Porque lo que se suele desayunar, los típicos alimentos que se enmarcan en cualquier foto ideal de un desayuno convencional, no tienen nada que ver con la coherencia evolutiva ni con lo que tu cuerpo necesita, sino más bien con la tradición cultural.

Afortunadamente, todo lo cultural es adquirido, no innato, es decir, aprendido. Y como un día lo aprendes otro día lo puedes desaprender, si quieres.

O sea que un estofado a las 9 de la mañana no es ni asqueroso ni algo que no pueda “entrarte”. Eso es lo que crees porque así lo has aprendido de tu cultura –esa que nos ha llevado al momento de la historia tan “magnífico” que estamos viviendo, no sin nuestra parte de responsabilidad. En realidad, un estofado es simplemente comida. Y tener algo que comer, sea lo que sea, ya merece, como mínimo, gratitud.

¿Por qué deberías desayunar lo que te dé la gana?

Porque si escoges vivir con coherencia evolutiva, si comprendes la importancia de esa primera comida del día después de haberte movido y si además integras el ayuno intermitente en tus hábitos alimenticios, verás que ese estofado –o lo que sea que se salga de lo convencional– es lo mejor que te puedes llevar a la boca, te sabe a gloria y te alimenta como ninguna otra cosa.

¿Alguien se atreve a discutirlo? Un estofado –como quien dice un cacho de hígado, una caballa al horno o una musaka– seguro que es mucho más nutritivo que la porquería de cereales procesados, bollería, pseudo-leches –de vaca, de soja, de avena, de arroz, de mijo, etc.– y zumos varios que se suelen desayunar, y también probablemente más nutritivo que los estupendos cereales integrales con frutos del bosque que aparecen en la portada de la revista Woman.

Escoge tu propio camino empezando por el desayuno

Estoy convencido de que ya has aprendido que en esta vida nadie te va a regalar nada, ni tan solo la salud o la felicidad. Vas a tener que ir tú a por ellas y currártelo. ¿Qué mejor momento para empezar que en el desayuno? Iniciar el día con coherencia y responsabilidad puede marcar la diferencia y ponértelo mucho más fácil para el resto de la jornada.

No deberías olvidar que, como dicen por ahí –ahora no recuerdo dónde lo leí–, “si quieres ser feliz, mira lo que hace la mayoría y haz todo lo contrario”.

Testimonio de Fina y Loreto. Del barefoot running a la libertad total del Método Natural

(Hoy comparto el testimonio de Fina y Loreto, autoras de los blogs Correr Sin Gluten y Barefoot Running. Ellas ya habían desaprendido gran parte del camino; la decisión de correr descalzas y eliminar totalmente de su dieta el gluten así lo demuestra. Y el Método Natural… un buen complemento a ese gran cambio de hábitos y mentalidad. ¡Gracias Pesque y Phi!)

“El camino arriba y abajo es uno y el mismo”

Heráclito de Éfeso

Durante años recorrí un camino de preguntas por el intrincado laberinto en torno a eso que llamamos salud. A lo largo de meses caminé por pequeños senderos que me llevaron hasta una carretera al final de la cual se encontraba Mas Duran, morada de “La Manada” y lugar en el que se celebró el Primer Fin de Semana Paleo que incluía un Curso de Iniciación al Método Natural a cargo de Robert Sánchez. Viajé en compañía de los míos: pareja, hermano, sobrino… Extrañamente especial compartir con ellos el descubrimiento de una nueva manera de relación entre el todo constituido por mente, cuerpo y entorno natural.


Comer de un modo natural, moverme de un modo natural, interaccionar con los elementos que tengo a mi alrededor, permitir a mi cuerpo moverse de manera libre, prescindir de las reglas, reaprender lo que ya sabía… Fluir como un líquido y sentir con ello que mi cuerpo se integra en el entorno. Algo tan simple y básico que resulta revolucionario, algo tan intrínsecamente humano y, sin embargo, tan completamente ajeno a nuestro estilo de vida actual que parece nuevo. Todo eso es lo que Robert Sánchez consiguió que sintiera mientras movía mi cuerpo como no lo había hecho nunca.

Todo eso, pero no sólo eso. Nos movimos por el suelo y también corrimos descalzos, tal y como lo hacen los niños cuando todavía no han olvidado cómo hacerlo. David Lampón consiguió que todos hiciéramos algo que todavía sigue dando miedo a muchos corredores minimalistas: descalzarse; Pau Oller nos enseñó que en nutrición las cosas no son blancas o negras; Alba me hizo sonreír cuando más cansada estaba; Javi nos mostró sus dotes de showman… Fueron muchos los momentos y sensaciones en ese fin de semana especial, mucho lo aprendido y muchos los nuevos interrogantes que pienso utilizar como herramienta para emprender nuevos caminos o bien recorrer los mismos en sentido contrario.

Fina González Richard (Pesque), con la colaboración de Loreto (Phi).

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